Opinión

Los lectores opinan

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Señor director:
Es indudable que el presidente Leonel Fernández tuvo una destacada participación en la Cumbre Latinoamericana y del Caribe sobre integración, recién clausurada en Brasil, y donde se discutieron alternativas para enfrentar la grave crisis de la economía mundial.

Nuestro Jefe de Estado sabía bien lo que hablaba, ya que la iniciativa suya se había efectuado en Casa de Campo, en La Romana, un seminario sobre el tema, con la participación nada más y nada menos que de un premio Nobel de Economía y un destacado financista norteamericano.

Pero cuando el presidente Fernández dio en la diana fue cuando solicitó a los mandatarios reunidos en el balneario de Costa do Suaipe, en el estado de Bahía, que pidieran al gobierno de los Estados Unidos, una explicación clara de la magnitud de la gigantesca quiebra bancaria que ha hundido en una gran recesión a la primera economía mundial.

Porque como decía ese gran visionario que fue el profesor Juan Bosch, en política hay muchas cosas que se ven y otras que no se ven, de quién el doctor Leonel Fernández fue un aventajado discípulo, y lo mismo pasa en la economía.

Si la crisis financiera norteamericana es del orden de los 60 trillones, es decir 60 millones de millones, o un seis seguido de diez ceros, entonces algo huele mal en Dinamarca, como decía el gran dramaturgo William Shakespeare en su inmortal obra Hamlet.

60 trillones suman más que todo el monto del comercio mundial de un año, y por lo tanto resolver ese enorme déficit no es asunto de un día para otro, sino de años.

No se combate el fuego echándole gasolina, y por eso tiene toda la razón la Primera Ministra de Alemania, Angela Merkel, quien ha criticado que el gobierno de Washington quiera dedicar 700 mil millones de dólares, que también es una suma fabulosa de dinero, en reactivar el comercio, vía el consumo masivo, cuando fue precisamente ese derroche de créditos bancarios, sin la debida supervisión, más la especulación rampante, lo que ha metido al mundo en el callejón aparentemente sin salida en que ahora está atrapado.

Todas las naciones emergentes, entre las que se encuentra por supuesto la República Dominicana, tienen derecho a recibir detalles de lo ocurrido, para saber por qué tendrán que apretarse el cinturón, aún más de lo que está, ya que no es justo que todos paguemos en la misma proporción, por un banquete al que no fuimos invitados y del que no participamos.

Por eso es importante la sugerencia del presidente Fernández, ya que si aunamos esfuerzos y hablamos con una sola voz, las posibilidades de salir airosos del problema son mayores, porque entonces podremos ser escuchados más fácilmente.

Los dominicanos todos, sin distingos de ideologías políticas, deben sentirnos orgullosos de contar en estos momentos cruciales, de contar con un estadista de la talla del doctor Leonel Fernández, en un momento en que vientos tormentosos azotan la locomotora norteamericana, la que como todos sabemos, es la que sirve de motor a la economía mundial.

Esperemos pues que la sugerencia del presidente Fernández sea acogida por los círculos del poder en Estados Unidos, especialmente a partir del próximo 20 de enero, en que un presidente con ideas frescas, como lo es Barak Obama, asumirá el mando y se instalará en el famoso despacho oval de la Casa Blanca.

Muchas gracias señor Director por la publicación de estas líneas.

 

Atentamente,

Julio César Jerez Whisky

El Nacional

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