Economía y desarrollo
Señor director:
El viraje ideológico de los economistas dominicanos seguidores de la monetarista escuela de Chicago liderada por el doctor Milton Friedman, no por previsible, deja de ser un acontecimiento ilustrativo del momento que vive la Fundación Economía y Desarrollo, luego de haber sido tan fulgurante en sus años de protagonismo, resguardada de las grandes refriegas políticas partidaristas. Hoy luce huérfana de adscripción ideológica en materia económica.
Sus directivos que se distinguieron por su fogosidad defendiendo sus argumentos y puntos de vista, por el solo hecho de acercarse al poder con su tesis –expuesta como una suerte de querella las indulgencias–: Revelación de la Herencia y Beneficios de Gobernar Temprano, recetario que le pedía al doctor Leonel Fernández que imitara suerte que no lo hizo– a los eficientes gobernantes Fujimori, Carlos Menem y Salina de Gortari (referentes siniestros), y a la vez someter a críticas severísimas a las antiguallas Balaguer y Caldera (el de Venezuela). Al final, los señores de la espiritada Fundación dieron el paso que todos esperábamos, y al darlo como lo hicieron confirmaron lo reversible de la causa que lo motivó: por la plata baila el mono.
De la mano amiga del gobierno que presidiera el agrónomo Hipólito Mejía, que los distinguió y le acarreó beneficios por gobernar temprano sobre la base de trabajos realizados a la patria, preparando informes y asesorías para instituciones públicas, se convirtieron en fuentes de discordia y enfrentamientos con otros funcionarios que no veían con agrado sus onerosas e impracticables sugerencias. Por ello su conversión de una escuela científica, liderada por un pensador de la ciencia económica como fuera el doctor Friedman a la escuela conuquera para luego apoyar la candidatura patrimonialista del PRD, donde no ayudaron siquiera a mejorar su contumaz voluntad de interferir en las tareas electorales y cuyo trabajo no reportó que arrastran votos sino de los que hacen huir al elector.
Añádale que viejos dirigentes perredeístas ante el cambio suicida del presidente Mejía hacia el reeleccionismo- quedaban perplejos viendo pasarse a profesionales considerados como extremistas de las ciencias económicas a ese proyecto político más por un cálculo electoral que por un ejercicio de responsabilidad.
Han perdido finura argumental. ¿Qué ha sucedido?: la entrega al color partidario y la energía desplegada en la defensa de una gestión de gobierno no validada, sustentada por una facción cuyo principal gestor dice que no lee, contrapuesta a otra liderada por un científico económico, confirmando el por qué ignorancia y ciencia son incompatibles.
La Fundación ha continuado arrastrando pérdida de influencia porque sigue circunscrita a la intimidad personal de su principal dirigente. Han dejado a mitad de camino el debate para prevenir riesgos, que era como su ideología, por una campaña mal intencionada de desprestigio o de alarmismo económico pretendiendo confundir a los dominicanos, a través de imponer una visión sesgada de las grandes cuestiones económicas de la República. Su capacidad de análisis se ha transformado en el absurdo o en la diatriba y el resultado es la desfiguración de los conceptos.
Han quedado atrapados en el choque frontal de los inscritos en el personalismo, en donde han llegado a apostrofar de ambicioso y conspirador por quienes le apoyaban haciendo elogios fingidos al ex-candidato presidencial, su nuevo guía.
Atentamente,
Manuel A. Fermín
