Opinión

Los lectores opinan

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Señor director:
El viejo y castizo refrán que dice Año Nuevo, Vida Nueva, nos sirve de introito para desear a todo el pueblo dominicano, nuestros mejores parabienes en este 2009, al tiempo que exhortamos a todos a mirar con optimismo el porvenir inmediato.

Dicho esto, creemos que la ocasión es propicia para exhortar a nuestros buenos amigos del Partido Reformista Social Cristiano para que aprovechen la oportunidad, y puedan convertir en una espléndida realidad el tan anhelado deseo de reunificar sus ahora dispersas fuerzas.

El partido fundado por el gran estadista que fue el doctor Joaquín Balaguer, no puede seguir sumido en su actual situación, porque las elecciones congresuales y municipales del 2010 están a la vuelta de la esquina, y no hay tiempo que perder si se quiere realizar un papel de primer orden,  y que la organización recupere su posición de principalía política, que perdió precisamente por la falta de coherencia en sus dirigentes.

El terreno está abonado para que la reunificación se lleve a buen término, ya que a finales del recién concluido 2008, hubo reuniones del más alto nivel entre el Consejo Presidencial Reformista, que encabezaba el ingeniero Carlos Morales Troncoso, el movimiento Leonel en Primera Vuelta, que liderea el ingeniero Héctor Rodríguez Pimentel, y la directiva formal presidida por el ingeniero Federico Antún Batlle, con esos propósitos.

Sabemos de muy buena fuente que el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, está interesado en el fortalecimiento del Partido Reformista, porque lo ve como uno de los pilares básicos del sistema democrático, y una garantía de gobernabilidad, ahora que la crisis económica mundial presagia tiempos turbulentos en todas los países.

Y ya que hablamos de las gestiones para llevara buen puerto los propósitos unitarios, para formalizar los cuales es necesario fijar a mediano plazo, es decir, en uno más de tres meses, la asamblea extraordinaria donde se aprueben los mecanismos que concluirán con este reencuentro de toda la familia reformista.

El binomio ideal, para unificar, y mejor que haya sido en verso, entendemos que está representado por el canciller Morales Troncoso, un hombre de basta experiencia no solo a nivel de Estado, pues fue ocho años Vicepresidente de la República en los últimos diez años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer, y de reconocida y amplia trayectoria en el mundo empresarial, y el ingeniero Rodríguez Pimentel, director ejecutivo del Instituto de Recursos Hidráulicos, dirigente con un amplio arraigo entre la militancia de las bases coloradas.

Morales Troncoso y Rodríguez Pimentel son políticos pragmáticos, dispuestos a limar asperezas, a olvidar resquemores o agravios, todo en aras del más alto interés de su partido, por lo cual estarían dispuestos a mancomunar esfuerzos y sacrificar aspiraciones en busca del bien común a lo interno del partido.

Estos son criterios sanos, basados en la experiencia y los conocimientos internos que tenemos en una organización en la que también hemos ocupado posiciones dirigenciales dentro de nuestra área profesional.

Queremos cerrar estos comentarios, refiriéndonos a la amable conversación que sostuvimos con el presidente Leonel Fernández, el pasado Día de Año Nuevo, en el Palacio Nacional, con motivo de los tradicionales saludos de año nuevo al Jefe del Estado.

Allí el doctor Leonel Fernández nos manifestó que es un asiduo lector de estos humildes comentarios, y yo le agradecí su benevolencia, congratulándome de tener un lector de su gran nivel intelectual y político.

 

Atentamente,

Julio César Jerez Whisk

El Nacional

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