Opinión

Los lectores opinan

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¡Perdimos la chaveta!
Señor director:
Esto no tiene madre. Las fiestas de Navidad que acaba de vivir el pueblo dominicano, han sido las más amargas de los últimos años. Las cosas que vimos y palpamos, dan la impresión de que estamos en los finales de los tiempos.

Tan solo eso nos faltaba, que una institución, como la Lotería Nacional, la cual fue creada por el Padre Francisco Xavier Billini en 1882 con fines de beneficiar a desvalidos, indigentes ancianos, niños de la calle, enfermos y a instituciones que trabajan por la caridad humana, hoy esté repartiendo sus fondos entre  legisladores para hacer trabajo político sin supervisión alguna.

Diciembre del año 2008 será recordado como el mes de la fatalidad, primero por la adjudicación del doble sueldo y el bono navideño por parte de los incipientes miembros  de la Cámara de Cuentas, acto que, por la presión generalizada de la opinión pública tuvieron que revocar.

 Luego vinieron las críticas por la cuantiosa cantidad de dinero del presupuesto de la nación utilizada para la remoción del Palacio de Bellas Artes, cuyos informes no lograron contener los comentarios de comunicadores y expertos en construcción.

El mes de la Pascua continuó caliente cuando el pueblo lee y escucha en todos los medios el anuncio del honorable presidente de la República haciendo público el decreto 847-08 que pone fuera de la cárcel, sin haberla pisado, a la señora Vivian Lubrano de Castillo, indulto que a todos  nos cayó como el trago más amargo de la Navidad.

Los adultos y los chiquitines que con grandes expectativas y cargados de esperanza cada año recibimos el mes de diciembre para celebrar en familia el acontecimiento mas hermosos que recuerda la humanidad, el nacimiento del niño Dios, lo que observamos fue  el desate de los demonios, con nuestras calles ensangrentadas  por la violencia, indultos, derroche y reparto innecesario de los dineros del pueblo.

Atentamente,

Nélsido Herasme

n.herasme@hotmail.com

 

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Facción y partido
Señor director:
La ilustre profesora Jacqueline Jiménez Polanco define la facción como el surgimiento de agrupaciones denominadas sectas hasta el siglo XVII, cuyos impulsos en la búsqueda del poder eran la expresión de los conflictos personales, en los que la valoración individual estaba por encima del bien general.

Henry Capitán  tiene como concepto de partido, aquella agrupación que comparte las mismas opiniones políticas y persiguen  la realización de ellas mediante una acción común. 

El PRD responde a esta segunda definición, por lo que su conjunto de hombres están unidos para expresar la defensa al pueblo dominicano, ser el digno representante del pueblo en los reclamos sociales, pero acertando en la definición interna regida por sus estatutos.

Sin embargo, cada vez que el PRD se acerca, a la primera impresión, se divide, se derrumba, se entorpece, entonces todo trabajo político  se  desvanece. Pienso que los argumentos emitidos por una parcela del PRD de querer controlar   la organización para luego pretender encestar en la candidatura presidencial dejan muy mal parados los pensamientos políticos de los perredeistas.

Todavía los perredeistas mantienen la esperanza en un lejano 2010 y más en el 2012, candidatura especial que se conjugó en el proceso anterior, pero al albergarse la posibilidad y pensamiento de asaltar el partido, los perredeistas sensatos se colocan a la defensiva.

Cuando el doctor Peña Gómez asumió la presidencia del partido,  el PRD se encontraba divido, resumido a su mínima expresión, para  él compactarlo, fortalecerlo y luego dejar un camino que hasta hoy perdura, que es una fuerte organización política.

Es mal cálculo para algunos dirigentes, y peor por las cosas que saldrán de la campaña anterior, por los informes de los gastos, en donde el partido como organización  se mantuvo al lado del candidato dándole todos los recursos y es por eso la meditación pausada para el conocimiento de su verdadera causa.

Atentamente,

Lic. Rafael Linares

El Nacional

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