A la sombra del olvido
Señor director:
Columnistas de circunstancia que, con probada sospecha generan una nerviosa ansiedad por hacer entender que andamos mal por las decisiones económicas y políticas tercamente tomadas por el Gobierno, muestran furia porque la Justicia está vendida; porque los organismos internacionales le hacen el juego; por la corrupción aplastante. La misma escandalera. Resultan sin paliativo alguno: compromiso político.
De tal modo pintan las cosas, que este es el peor gobierno que ha tenido la República. Ninguno ha sido como éste. De manera que, a diferencia de gobiernos pasados, que fueron una suerte de paraísos, conviene de cuando en vez refrescar la memoria de nuestros conciudadanos y poder comparar los precios y los valores de éste y de aquellos.
Los extraviados pensadores exhiben una incapacidad cuestionable para recordar que fueron funcionarios importantes de administraciones que generaron un estado de cosas que salta a la vista como un verdadero acoso a las riquezas nacionales.
A guisa de ejemplo, a quién políticamente estaban asociados: un conocido presidiario detenido en la efímera pero eficientísima jefatura policial del general Pérez y Pérez; la banda en la Policía Municipal del Ayuntamiento del Distrito; la de los ayudantes civiles muertos y no investigados; la del traficante de ciudadanos orientales indocumentados; la que voló 114 mil millones de pesos en Aduanas; la del confesado como de tal (narcotraficante) en una corte de Estados Unidos; la de un ex funcionario de Agricultura y la del ex diputado caído recientemente.
No sé si lo que acabo de escribir es la opinión de un ciudadano desinformado o de un observador riguroso de las decadencias, de los terremotos y descalabrantes conductas de ciertos próceres de la esperanza nacional. Son diferencias abismales.
Quienes acosan al Gobierno se descalifican a sí mismos por ser verdaderos arquetipos de trepadores en gobiernos reprobados en estas materias.
Expresan sus fementidas preocupaciones como eficaz maquinaria para que sus lectores (artistas, intelectuales, profesionales, y mucho más allá, algunos jóvenes de una clase media pancista, para que actúen como fuerza de nuevo cuño y enfurezcan su rebeldía con la persona del presidente Fernández. Se pretende revivir la creencia de que el reelegido debe ser proscrito por la ciudadanía que no lo desea- simplemente porque estos simuladores de sus ideas y sus objetivos así se lo han propuesto. Sin embargo, la realidad es que cada día el liderazgo del doctor Fernández ha ido ganando terreno en el seno de la gente normal.
Cierto que, como en todos los gobiernos, en esta administración se cuecen habichuelas, y hoy, como ayer, se van forjando individualidades en el funcionariado que no han puesto interés en los dictados del bien común, sino en el de ellos mismos y en mantenerse en el poder con el apoyo de quienes, con su legítimo derecho, no han querido dar su voto a peores. Pero es cierto también, que al propio Presidente nadie le ha podido demostrar los retó en el período electoral- que se le ha despertado el espíritu depredador que ha acompañado a no pocos gobernantes dominicanos. Que tampoco ha tenido que ver sus gestiones sometidas al papel vergonzoso de ser superados por la situación nacional o dejar el poder en forma apestosa.
¿Cuál es la sanción moral a voraces vividores con los que hacen vida social y política?, Este proceso curativo habría sido posible si no fuera por la complicidad de una sociedad civil acomodaticia. Pero aún con estas miserias hemos ido hacia adelante, pese a los maleficios y profecías apocalípticas del pesimismo repugnante.
Atentamente,
Manuel A. Fermín

