Conciencia ciudadana
Señor director:
El pasado día 12 de diciembre leí la carta de Eduardo Álvarez con el título ¡Ni un maestro!, y corroboro con su ¡Qué vergüenza! También con su pregunta: ¿Dónde se ha metido la conciencia ciudadana?
Respecto a la vergüenza. le digo que hace tiempo brilla por su ausencia en muchos de nosotros, pero quienes merecen figurar en el record de Guinnes por ser los más sinvergüenzas del mundo, son algunos funcionarios, que se entienden dueños del país.
Hacen lo que les da gana y adrede se hacen ignorar que cuando la cabeza anda mal el resto del cuerpo deambula.
Y la agravante es que ni siquiera la educación, que es lo máximo de cualquier país, aquí no esta dirigida mayormente por maestros idóneos, por culpa de quienes metieron la politiquería en el sistema educativo. Tanto es así, que hoy el mayor aval para dirigir estamentos educativos es la militancia partidista y solamente algunas escuelas están libres del flagelo perverso de la politiquería, porque la dirigen maestros auténticos, entre ellos religiosos, y obviamente son los únicos centros donde la calidad está presente.
Los gerentes educativos politiqueros son pésimos, por su incapacidad de entender que la política educativa y la partidista no pueden cohabitar en las escuelas; la segunda divide, y hace colapsar el compañerismo y la armonía, dos condiciones indispensables para el funcionamiento óptimo de los planteles, de los maestros y el aprovechamiento de los estudiantes, que son quienes exhiben la calidad de la educación.
Amigo Álvarez, como estaba la escuela de la comunidad de Restauración sin maestros, aun está la escuela Paz y Bien, del barrio Capotillo, (aquí en la capital donde hacen los cheques) y dos veces escribí al respecto y gané que me acusaran de querer dañar al gobierno, y de no investigar antes de escribir.
Pero los de esas afirmaciones saben muy que soy fanática incondicional de los estudiantes. Cuando estaba activa los defendía y ahora, inactiva me sobra tiempo para escucharlo por doquier que me topo con ellos y sus tutores, y dispongo de tiempo demás para comprobar la veracidad de sus quejas.
Hace tiempo dejaron de inmutarme los politiqueros, que son funcionarios, sindicalistas y docentes, que con sus prácticas desdicen sus retóricas a favor de los estudiantes, máxime de las escuelas marginales y es entendible, pues sus hijos están en los mejores centros públicos y privados, y hay quienes son tan hidalgos que usufructúan becas pagadas por el Estado que deberían favorecer a los estudiantes pobres.
El trío aludido representa al partido y no a los estudiantes sin dolientes en los gobiernos que nos damos. Estos sólo preocupan a los maestros auténticos y a los comunicadores sociales que no se venden.
La Paz y Bien la construyen aceleradamente y quizás la inauguren en este mes, pero finalizó el primer período del año escolar y siguen los alumnos sin maestros titulares. Pregunto: ¿Se les puede exigir calidad a los estudiantes de la Paz y Bien? ¿Ellos no son parte del futuro de la patria? ¿Como es posible que las autoridades ignoren que debajo de una mata o en un palacio escolar los docentes y los estudiantes son prioritarios?
Al Secretario de Educación, que entiendo bien intencionado, le digo que de buenas intenciones esta empedrado el camino del infierno, y si son un mal necesario sus subalternos incompetentes y adictos a la chismografía politiquera, y de ñapa siguen siendo piedras, que entienden a los estudiantes huevos, entonces lamento decirle que nuestro sistema educativo seguirá empantanado, por dos razones fundamentales, gerentes pésimos y faltas de recursos económicos; porque aquí sólo hay dinero para que lo dilapiden funcionarios dueños de las instituciones, y muchísimo peor, son los mas deshonestos del mundo, y sin esperanza porque en el diccionario de este gobierno sanción y permisividad son sinónimos.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
