Wilton Guerrero y Radhamés Segura
Señor director:
Entre los dirigentes peledeístas, Wilton Guerrero supera en popularidad y credibilidad por muchos cuerpos a Radhamés Segura. Hasta hace dos semanas corrían ambos cabeza con cabeza. Sin embargo, la denuncia del empresario y dirigente político Celso Marranzini acerca de los las decenas de asesores y consultores que ganan hasta 200,000 pesos mensual y otros derroches en la CDEEE, pusieron a prueba la credibilidad y sinceridad de Segura.
Dio una destemplada y elusiva respuesta para reprender a Marranzini en vez de admitir y enmendar el error con la humildad que se le atribuía hasta ahora. Dijo Segura que el empresario y político es miembro del consejo de la CDEEE y que, por tanto, debió exponer tal denuncia en una sesión de ese organismo. De lo expuesto nada aclaró. ¿El que calla otorga?
Tampoco dio explicación acerca de los excesivos gastos en una empresa mantenida costosa y abrumadoramente en pie por los contribuyentes, un hecho tan destacable como escandaloso e irritante. Le importan más las formas y un simple protocolo que la salud económica de su empresa y del país.
Mientras tanto, Wilton Guerrero sigue dando lecciones ejemplares acerca de su comportamiento, así como de la seriedad y honradez que deben observar los hombres y mujeres que administran los recursos del Estado. La muestra más reciente de su inquebrantable posición se expresa en la solicitud presentada a la Embajada de Estados Unidos para que certifique si, en realidad, su colega de San Pedro de Macorís, tiene o no casos pendientes con la Justicia de ese país. No es suficiente con que la defensa presentada por el imputado.
Wilton parece cabalgar solo, emulando a Bosch, mentor y guía de la dirigencia y militancia original del PLD. Se ha hecho merecedor de portar y marchar aún la antorcha de la honestidad y el decoro que siempre mantuvo este insigne dominicano, cuya memoria ha sido honrada coherente y sinceramente apenas por unos cuantos, Miguel Cocco, Diomedes Núñez, Jaime David, Gedeón Santos y Euclides Gutiérrez, entre otros [que me disculpen otros dirigentes del PLD, cuya mención omito aquí por desconocimiento].
Lo que está fuera de toda discusión es que la figura de Bosch esta siendo indignamente mancillada por casi todos los que crecieron y escalaron el poder al amparo de su doctrina, recta disciplina e intachable reputación.
Se le rendiría un verdadero y gran honor a este prócer de la libertad y la honestidad, combatiendo los abusos de poder, la corrupción y las injusticias que hoy abaten a la familia dominicana. Llamar al que transcurre el Año de Juan Bosch es, más que una triste ironía, una desfachatez, a no ser que el presidente Leonel Fernández y sus seguidores rectifiquen y enderecen sus ejecutorias.
Atentamente,
Eduardo Álvarez
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Identidad
Señor director:
Con gran entusiasmo, ha revibido el municipio de Los Alcarrizos la resolución del pleno de la Junta Central Electoral, JCE, del lunes 12 de enero, que crea la tan anhelada y esperada Oficialía de Estado Civil de esta demarcación.
Se acoge así, una instancia elevada por nosotros como Fundación Mi Identidad Primero.
En ese mismo tenor, queremos agradecer, como entidad cuyo primordial es trabajar sin desmayo para que cada dominicano y cada dominicana tenga su identidad como Dios manda, la deferencia y atención prestada por el pleno de la JCE a nuestro justo pedimento.
También, queremos llamar la atención del senador por la provincia de Santiago, doctor Francisco Domínguez Brito, para que haya suyo el proyecto de Reforma a la Ley 659-44, del 17 de julio de 1944, sometido al Congreso por el presidente de la Cámara Administrativa de la JCE, doctor Roberto Rosario, y tratar de lograr vencer los obstáculos que aún persisten para resolver problemas de identidad, verbigracia la tediosa y costosa rectificación en los actos del Estado Civil.
Señor senador, vuelva a coronarse de gloria como lo hizo con la Ley 218-07, que elimina trabas para el registro de niños y adolescentes, y haga parte de su prioridad en vuestra agenda legislativa la transformación de la ley antes mencionada.
Atentamente,
Lic. Carlos Polanco

