Aturdidos por la Cumbre
Señor director:
La desgracia mayor para un pueblo es cuando los dirigentes más descalificados se convierten en sus defensores.
La oposición política representada por el PRD tenemos que diferenciarla de aquella talentosa e insumisa que luchó contra muros de intolerancia y de astucia. La herencia son soldados que se prepararon para el insulto y el vituperio. Andan sin norte y sólo fidelizan con lo temerario.
De los desaparecidos líderes del perredeísmo, con una prosa que arrancaban el sentido de lo nacional sin caer en la condición de aficionados a lo vacío de contenido, ahora sólo quedan los flecos de aquella fuerza de la esperanza nacional. Hombres y mujeres que estaban llamados a evolucionar aún más que los guías rompieron esa conexión y esconden bajo un manto de aparente intereses partidarios lo que son ardientes deseos personales, tan contrarios a aquellos dirigentes vibrantes que sin amagos pero con determinación y empuje, planteaban los temas nacionales. Lo que manda hoy es la precarización constante del pensamiento estratégico.
La propuesta de la Cumbre por la Consolidación y Ampliación de la Gobernabilidad, la Sostenibilidad Macroeconómica y el Desarrollo Económico y Social del País, para la oposición díscola perredeísta fue un invitación envenenada, un engaño flagrante, prestándose a una espiral de acusaciones que no cesa, y todo es alejar lo más posible un entendimiento de las fuerzas políticas en el mejor momento.
Los ataques verbales arrecian incidentando el ambiente foral para reflejar el distanciamiento. La típica provocación para no asistir.
No es verdad que el PRD está en condiciones de hablar de nada con el Gobierno, y mucho menos de pactar medidas o llegar a acuerdos. Se comprueba, que ni siquiera toman en cuenta la crisis internacional que repercute en el país. Por el contrario, el fin único es crear un clima de rebeldía, de oposición destructiva que pueda traspasarse a la población. De aquí que, con una tranquilidad irresponsable, colocan a la organización dándole abrigo para las presiones que desbordan la más elemental mesura, a sus socios del Foro Alternativo léase FALPO, como lo dicen las siglas–, evidenciando la falta de sentido común. La desmesura es el peor veneno para la convivencia, nos dicen los griegos antiguos.
El tiempo de oposición demanda de convencer a la oposición pública, interesadamente mal informada, que la larga experiencia incumplidora, que yo recuerde, todavía tiene pendiente -¡desde 1978!- la gran tarea de cumplir con el ficticio programa electoral que como constante fraude le han vendido al pueblo. Hay que demostrar, con hechos, que su partido tiene la competencia, que simboliza la unidad nacional para dirigir el país, y qué mejor escenario que esta Cumbre para llevar propuestas dignas de un liderazgo unificado? Pues no, el argumento es acusar al Presidente de querer encontrar el plan perfecto para distraer la oposición y al pueblo de sus graves problemas.
¿Cuál es el objetivo? Su no asistencia, que dejó al descubierto su táctica. La voluntad de acuerdo desde 1996 ha brillado por su ausencia y se ha limitado a la desacreditación. La demagogia cala entre ellos para expresar que falta transparencia, aún se le brinde toda la documentación.
¿Le ha pedido el Gobierno que se sumen sin peros? La respuesta es insignificante: no más nombramientos, y lo dice un partido que su Secretario General solemniza que hay que preservar sus siglas históricas; risible por no decir frustratorio, pues de las tres sobran dos y la superviviente, la P, es a los efectos monetarios – la conexión con el Presupuesto Nacional – más que en lo partidario.
Concluyo que son fieles a su partido, pero infieles a sus sentimientos.
Atentamente,
Manuel A. Fermín

