Letras dañinas
Por presión, más que por vergüenza y cumplimiento de las normativas existentes para sus funciones, la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía violentó su habitual negligencia y prohibió once canciones de las que desafían la salud mental, la moral y las buenas costumbres, sobre todo la población joven e infantil.
Ese tímido ejercicio se produce gracias a las reiteradas publicaciones hechas por este mismo respetable diario vespertino, sobre las dañinas vulgaridades de las letras de estos géneros musicales que han invadido los barrios del Distrito Nacional, la provincia Santo Domingo y los pueblos de muchas otras provincias del país.
Esta medida llega en medio de un interesante movimiento de opiniones en relación a estos artistas y su nociva producción.
Este movimiento no hubiese sido necesario si las autoridades correspondientes hubieran asumido las responsabilidades de sus cargos. Hay que apoyar, pero con reservas, esta disposición de la CNEPR, pues no basta con las composiciones prohibidas sino el seguimiento y cumplimiento de esa disposición.
Sin embargo, aunque esta Comisión recopile y prohíba toda la basura y vulgaridad que está en el mercado, no podrá descontaminar la cantidad de jóvenes y niños adictos severos de la indecencia e inmoralidad que con sus letras promueven estos géneros musicales
Recordemos que semanas antes de que la CNEPR tomara esta medida, su titular la había declarado incompetente para actuar como lo hizo ahora. Peor aún, en aquella ocasión acusó a los medios de comunicación de violar el reglamento 824 del 1971 haciéndose ignorar que es la Comisión la que no ha cumplido con sus funciones.
No hay dudas de que en los medios electrónicos campean las figuras autónomas que promueven la basura y la vulgaridad, tanto digital como en sus propias voces, dentro de sus múltiples manifestaciones, como una realidad tangible de países como el nuestro, donde las normativas legales son letra muerta.
Dudo que la comisión sepa que actualmente cualquier grupito de carajitos se inventa y graba cualquier indecencia y la promueven entre sus iguales de sus comunidades.
Estas interpretaciones están afectando tanto, que varias asociaciones de padres de un grupo de escuelas de Educación Básica de la parte alta de la capital están demandando de la Secretaria de Educación y de la inoperante CNEPR, tomar medidas sobre este desbordamiento de vulgaridades que está dañando la población estudiantil de los centros educacionales públicos.
Todas las asociaciones de padres, organizaciones y coordinaciones de barrios, deben apoyar la demanda hecha por las comunidades de padres y madres y de las escuelas España, Nicaragua, Haití, República Dominicana y otras, que están exigiendo a las autoridades competentes controlar estas distorsiones que desde el seno de las aulas les están perjudicando a sus hijos e hijas.
No es posible tanta incitación a los antivalores, a la inmoralidad, al sexo irresponsable, al consumo de drogas….
Muchos niños de balbuceo onomatopéyico terminan tarareando esas aberraciones atrofiantes de su incipiente salud mental. Un día de estos saldrán los autores de rap, hip hop, regueton y otros géneros, defendiendo sus composiciones. Y ojalá encuentren suficiente temple en la Comisión, para que no eche para atrás la única medida importante que podría desenterrar la credibilidad que hace muchos anos ellos mismos sepultaron.
Atentamente,
Lic Santiago Martínez
