Opinión

Los lectores opinan

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Damnificado…
Desahuciado

Señor director:
Si a usted no le gusta que le cobren… no deba. Pero le será muy difícil no deber cuando está usted, en una sociedad, donde usted ocupa un lugar prestado y sin herencia o mucho dinero guardado.

Hoy día si paga usted, un alquiler, al día siguiente comienza a deber y para no deber usted hace un depósito y está un mes o dos meses tranquilo. Pero si debe usted la luz, el agua, el teléfono, no puede usted hacer lo mismo. Ya para todo existe un cobro compulsivo, menos para cobrarle a quien debe merecer el mayor crédito de usted, el Estado dominicano.

El Estado dominicano no tiene fecha de pago compromisoria con los suplidores, contratistas o los que negocian con él. El que negocia con éste no tiene esperanza de pago si no tiene el medio de llegar a quien le contrató o de a quien dependen sus servicios.

A usted le hacen promesas de pago para el próximo mes, ya éste no, el otro, y van diez y si no, ya la deuda es vieja y entonces para usted no hay plazo de luz, de teléfono, de agua, de colegio etc. Y por si cambian el jefe… quien lo recibe! Llegando usted sin quererlo a estar en la calle. Pide usted prestado porque está quebrado y muere usted desacreditado por no estar adaptado a la época de ser corrupto, que parece ser la única opción.

Hay contratista que tienen diez o más meses sin cobrar.

Atentamente,

Ing. civil José Antonio Báez García

(joseantoniobaez@ejecutivos.com

 

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El Movimiento Cívico
Señor director

El llamado Movimiento Cívico surgió como consecuencia de los desaciertos económicos y políticos en que incurrió el presidente Horacio Vásquez, quien fue elegido por un período de cuatro años (1924-1928).

Entre las causas que le dieron origen a este movimiento –que podríamos calificar como Golpe de Estado- podemos citar que Vásquez acogió como buena y válida una petición amañada de Eugenio Apolinar Henríquez para que extendiera por dos años  su mandato presidencial, es decir, hasta el año 1930, violando así la Carta Magna.

Vásquez aceptó de manera incondicional lo acordado en el Plan Hughes-Peynado para la desocupación del territorio nacional por las tropas yanquis.

Asimismo, Vásquez aumentó la deuda externa en virtud de que dejó de pagar para un vasto plan de obras públicas, lo que generó una incisiva  corrupción que penetró los más altos estamentos del gobierno y, por consiguiente, enriqueció de manera ilícita a un gran número de sus funcionarios, mantuvo la presencia de la Receptoría  de Aduanas, además de que hubo una reducción del 50% de los salarios de los trabajadores por las compañías azucareras como consecuencia de la depresión de 1929.

Hay que destacar también otros factores que influyeron para que el régimen de Vásquez se tambaleara, como fue el malestar social que provocó cuando anunció su propósito reeleccionista, así como  los ataques que recibió por parte de la Juventud Nacionalista, que lo calificó de entreguista por aceptar  las condiciones de la desocupación de los invasores norteamericanos.

En ese panorama, Rafael Estrella Ureña, quien fue secretario de Estado de Vásquez, se lanzó como activista anti-reeleccionista, y aglutinó toda la oposición al viejo caudillo. Trujillo, astuto, jefe del Ejército y uno de los hombres más ricos, entabló una alianza secreta con Estrella Ureña.

Así las cosas, el 23 de febrero de 1930 se organiza un simulacro de rebelión en la fortaleza San Luis de Santiago y Trujillo se apodera del control de la ciudad, avanzan sobre Santo Domingo y obligan a que Horacio Vásquez, ya viejo y enfermo, a renunciar sin poner resistencia.

Estrella Ureña es proclamado presidente títere de Trujillo –igual como lo hizo Balaguer en 1960- mientras tanto el brigadier se granjeaba el apoyo de Estados Unidos. Para legalizar su ascenso al poder, el 16 de mayo de 1930 se celebran unas elecciones fraudulentas en las que el Movimiento Cívico tenía la candidatura Trujillo- Estrella Ureña y el opositor era Federico Velásquez, quien tuvo que retirarse por el terror a que fue sometido por las huestes trujillistas.

En ese proceso hay que destacar que una pieza clave en el ascenso de Trujillo al poder político lo constituyó, sin duda, Joaquín Balaguer por ser éste quien redactara el manifiesto que dio a conocer aquella sangrienta acción que enlutó por 30 años al pueblo dominicano y por ser el orador principal en la campaña proselitista del futuro dictador, y luego pasar a ser su fiel servidor y presidente títere y, por último, fue su panegirista ¡cuanta lealtad!

De igual modo, hay que decir que entre los militares que colaboraron a que Trujillo instaurara su dictadura figuran Fausto Caamaño, Leyba Pou, Mélido Marte y Félix Hermida.

Es parte de la historia reciente, y el aniversario es motivo para recordarlo.

Atentamente,

José Medina Fleury

El Nacional

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