Opinión

Los policías de Villas Agrícolas

Los policías de Villas Agrícolas

Vi en un noticiario de televisión a un joven mostrando  la boca de los bolsillos de sus pantalones cosidos como forma de protesta porque, según él, varias veces los agentes policiales le habían colocado drogas durante chequeos  “rutinarios”.

Comentaba el hecho con un amigo de una de las iglesias evangélicas de Villas Agrícolas, y para mi asombro dijo que esa era una práctica normal en ese sector.

Me aseguró que en esa barriada, a la que voy con regularidad porque allí me crie, me formé y logré dos títulos universitarios, esa práctica policial era normal, porque los agentes no les piden a los jóvenes que muestren el contenido de sus bolsillos, sino que ellos les ordenan colocarse con los brazos arriba y proceden con la revisión.

Esto siempre ocurre sin la presencia de fiscales, porque ni modo que cada patrulla esté acompañada de un representante del Ministerio Público.

Mientras conversaba con mi amigo  pasaron dos jóvenes en una motocicleta, cada uno con una pistola en su mano derecha, vociferando el nombre de otro joven a quien buscaban.

Me contaron que días antes, una patrulla había detenido a uno de estos muchachos con el arma ilegal, pero que tras el pago de 24 mil pesos, no me explicaron si en el trayecto o en el destacamento,  fue dejado en libertad.

Podría decirse que se trata de dos casos de excepción. Eso quisiera la gente honesta de allí, y estoy seguro que hasta el propio jefe policial, pero la realidad es que ese es el comportamiento que predomina en los policías que prestan servicio en ese empobrecido sector.

Ser adolescente en Villas Agrícolas y disponer de algunas “pintas” puede ser motivo de arresto o acoso constante de los policías que ven en estos muchachos candidatos a la extorsión.

Y que nadie venga a decir que se trata de acciones preventivas, ya que en Villas Agrícolas los policías conocen bien a los que roban, venden drogas o atracan, porque en la mayoría de los casos son socios comerciales.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación