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Los transgénicos y la superpoblación

Los transgénicos y la superpoblación

 

Comienza a encenderse el debate mediático sobre la tecnología de los cultivos agrícolas y animales genéticamente modificados, de cuya aplicación en el país algunos se oponen alegando que está prohibido porque presuntamente distorsiona y viola la política genetista nacional.

Sin embargo, hay quienes piensan que el problema es de intereses económicos y que los sectores que adversan esa tecnología la han satanizado “para meter miedo a los productores interesados en la adopción de este sistema productivo”.

El consultor agrícola y genetista Manuel González Tejera (Manegonte) sostiene que no está establecido en ningún texto legal la prohibición en el país del fomento de cultivos agrícolas genéticamente modificados (transgénicos).

Apunta que para prohibir esa tecnología en el país hay que eliminar la ley que impulsa la biotecnología aquí. Además, señala, que no se puede parar el desarrollo de la ciencia, “y la ciencia agrícola ha dado un salto revolucionario en la tecnología gracias a la biología molecular.”

Considera un absurdo prohibir el avance de la biotecnología en la agropecuaria nacional para realizar ensayos de modificación genética en cultivos agrícolas, como el maíz de gran demanda a nivel mundial y en República Dominicana para la alimentación humana y animal.

“Se necesitan herramientas, instrumentos especializados acordes con los tiempos, que deben ser utilizados de una manera responsable y organizada, pero si coartamos o impedimos, como algunos pretenden, que se experimente, ensayen y validen los resultados y se pongan al servicio de las crecientes necesidades de la humanidad, nunca podremos desarrollar el mejoramiento en la agropecuaria y volveremos a las cavernas”, afirma el ingeniero González Tejera.

El especialista agrícola advierte que “cerrarse al avance tecnológico es mantenerse en la zona de confort, esto es, cerrar las puertas a nuevas opciones” en la estructura productiva.

El experto en genética agrícola señala que hay más de 175 millones de hectáreas en el mundo que se cultivan de productos transgénicos, entre ellos, maíz, soja (soya), algodón, tomate, pimiento, canola y papaya.

Resalta que entre los países que utilizan esa tecnología en la agricultura figuran Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, Bolivia, Cuba, México, Honduras, Colombia, Costa Rica, Paraguay, Argentina, Uruguay, Portugal, España, Paquistán, República Checa, Eslovaquia, Rumanía, China, India, Filipinas, Australia, Sudán, Sudáfrica, entre otras naciones

Afirma que sólo en Latinoamérica hay millones de hectáreas que se cultivan de maíz, soya y algodón transgénicos, o biotecnológicos. “Entonces, por qué ellos pueden y nosotros no podemos aplicar esa tecnología productiva en el país”, señala González Tejera.

González Tejera sostiene que República Dominicana tiene suficiente madurez y responsabilidad para adoptar la tecnología de la modificación genética en algunos cultivos agrícolas, que afirma “es la tecnología del futuro, con la regulación del Estado”.

Adoptar la tecnología

El experto agrícola asegura que en el país existe la estructura necesaria para aplicar la tecnología de los productos transgénicos, al igual que el instrumento jurídico, que es la ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo.

Afirma que el tema de los transgénicos ha sido satanizado en algunos países, por cuestión de intereses económicos y políticos, pero que la tecnología avanza y cada vez hay más naciones que optan por aplicarla como instrumento de desarrollo.

Enfatiza que en el país no está prohibido el cultivo de maíz y otros productos genéticamente modificados, pues se trata de un eje de la biotecnología que se desarrolla aquí bajo el amparo del artículo 4 de la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo.

González explica que en uno de los artículos de la Ley 1-12 sobre Estrategia Nacional de Desarrollo establece “impulsar la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico, incluyendo la biotecnología, para mejorar los procesos de producción, procesamiento y comercialización de productos agropecuarios y forestales y difundir ampliamente sus resultados mediante un eficiente sistema de extensión agrícola.

El Nacional

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