Opinión

Los trapecistas

Los trapecistas

Cuenta Indro Montanelli en su libro Historia de los griegos que los atenienses hicieron de la necesidad virtud y aprendieron a aprovechar al máximo sus magros recursos y administrarlos con sensatez.  Dentro de esa sensatez crearon su moneda: la dracma con el contenido de plata que jamás fue alterado y dándole un valor estable,  la convirtieron en lo que hoy sería calificada como moneda de cambio internacional.

Porque las monedas no eran fácilmente transportables, los ahorros fueron depositados en los ¡templos!  Con la  propuesta de la creación de un fondo común de los demás estados-ciudades, algo así como un banco central en lenguaje actual, nombraron un presidente  ¡Apolo de Delfos!  Es que los hombres griegos no eran divinos pero los dioses griegos eran humanos y ahí fue donde su complicó el asunto. Para resolverlo les permitieron a los cambistas, que por la mesa que se sentaban se llamaron trapecistas,  ejercer el oficio de lo que hoy se llamarían banqueros.

Y hoy el discurso político y económico culpa  a esos trapecistas modernos  de la crisis que campea por los predios del coloso del norte y del continente europeo. Hoy los bancos centrales, las instituciones financieras globales, los jefes de gobiernos y jefes de los asuntos económicos andan en búsqueda de solución para afrontar la crisis.

El G-20, es decir los ministros de Economía y Finanzas de los países  del club, han reafirmado su compromiso de asegurar que los bancos cuenten con  liquidez y se comprometen a tomar todas las medidas necesarias para preservar la estabilidad de los sistemas bancarios. Los ministros de Finanzas del G-7 llegaron a un acuerdo sobre cómo afrontar la crisis a los que ofrecieron ayuda en forma de liquidez. A propósito, ¿qué pasó con el 8?  ¿Han sacado a Rusia?

Los principales bancos centrales, Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra, el Banco del Japón y el Banco Nacional de Suiza   se unen para ampliar la liquidez  en dólares. Dice el FMI que hará lo necesario para afrontar los retos y que los países de la  Eurozona harán lo necesario para resolver la crisis.

Si los bancos son culpables, ¿para qué salvarlos?  Parece  que desde los griegos,  los de antes,  los bancos son como el poema, ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio,  contigo porque me matas y sin ti porque me muero.

El Nacional

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