Opinión

Luchas de poder

Luchas  de poder

Entre el domingo 20 y el lunes 21 de octubre, se dividió el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), luego de casi 20 años en el poder. He recordado la frase lapidaria de José Francisco Peña Gómez, que aplicada ahora al PLD, “solo el PLD destruye al PLD”. Parecería que los ciclos de la historia se repiten, guardando las distancias. Arthur Schlesinger, en su libro, “Los ciclos de la historia americana”, desarrolla su tesis de que cuando un ciclo termina, y se inicia otro, en un momento del trayecto, los ciclos se repiten.

La lucha del poder en República Dominicana ha tenido esa particularidad, pero con algunos rasgos diferentes. La división del entonces PRD en los ochenta no fue el resultado de egos personales, sino que tuvo su causa en diferentes visiones sobre el ejercicio del gobierno (como, por ejemplo, el caso de la Presa de Madrigal). Pero, sin dudas, la división tuvo efectos devastadores para todos los que estuvieron involucrados.

El PRD estuvo catorce años fuera del gobierno hasta el 2000.
El entonces PRD se desnudó ante la sociedad dominicana, y continuó sus luchas intestinas, bajo la lucha ideológica de la no reelección presidencial, que no fue entendida en ese momento por la tendencia oficialista, y lamentablemente solo pudo gobernar hasta 2004. Ocho años después, en 2012, el entonces PRD vivió su ultima batalla real por el poder, pero tristemente la semilla de la división ya había sido sembrada por el PLD, y ya la historia es conocida. Esta fue la génesis del PRM, que se convirtió en realidad política en 2015.

Ahora, la división ha llegado al PLD, partido cuyos principales dirigentes, de ayer y de hoy, han acumulado extraordinaria riqueza, bajo la corrupción y la impunidad. La división es generada, no por temas ideológicos, sino por una competencia entre dos liderazgos con serias diferencias personales. Es lo que Bertrand Russell, en su libro “El Poder” (2010), llama “el poder desnudo”, cuando los que están sometidos a él lo respetan únicamente porque es poder y no por otra razón. Donde existe poder desnudo no hay restricciones morales. Nunca las hubo en los gobiernos del PLD, ni el de antes ni el de ahora.

Aprendiendo de las lecciones del pasado, y viendo el escenario actual, con un PLD dividido, el PRM, que es la opción del cambio, con Luis Abinader a la cabeza, tiene todas las condiciones para ganar en 2020. El PLD ha demostrado que sus intereses personales están por encima del interés nacional. Es, al contrario, interés nacional primero y por encima de todo, por lo que el cambio político se impondrá en las elecciones de 2020.

El Nacional

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