Enrarecido en el PLD, el panorama se define en el PRM, notablemente a favor de Luis Abinader. Con una apreciable ventaja para el líder opositor, quien le saca cuerpo al oficialismo en la medida en que se incrementan las contradicciones entre Danilo Medina y Leonel Fernández, sin retorno si revisamos los últimos acontecimientos. La máxima política de que tus adversarios de hoy pueden ser tus mejores aliados de mañana aplica para atraer o mantener aliados, no para asimilar diferencias internas tan marcadas, como ahora se dan en el PLD.
Los estudios que posicionan a Luis Abinader como candidato presidencial en los comicios venideros, nueva vez por el bloque opositor, también reflejan buenos avances de este lado, frente el retroceso del PLD por efecto la lucha sin tregua que allí se produce con miras al 2020.
El impedimento constitucional que coloca al presidente Medina en desventaja ante el ex presidente Fernández parece ser una causa irrelevante entre sus cercanos al primero, en tanto que del otro lado constituye el motivo principal campaña en este tramo. Para no dejar la menor duda de sus resabios, ambos líderes no han perdido tiempo ni recursos en descalificarse mutuamente. Si el llamado Quirinazo –por obra y gracia de Joao Santana- sirvió para desarticular las fuerzas leonelistas en la contienda del 2012, el Diandinazo es la misma receta para el 2020.
El ex mandatario no se ha quedado de brazos cruzados, y es probable que haya articulado los detonantes para provocar más de un escándalo que mine las probables aspiraciones continuistas de Medina.
Este de los pagos a Joao Santana por unos 1,300 millones de pesos en la pasada campaña reeleccionista se inscribe en esa línea de combate. Los misiles disparados de Palacio consiguieron respuestas –dando en la diana con este primer disparo-, sin que se descarten otros ataques de lado y lado antes del Día D. La corrupción como discurso.
Si los acontecimientos que se producen en el PLD no favorecen al PRM, ¿a quién, entonces? En tanto esto se produce, la recomposición opositora es evidente.

