Las calles y carreteras de República Dominicana distan mucho de ser las mejores para el desplazamiento de vehículos en la región. Y es posible que el tráfico, por el gran desorden que lo caracteriza, sea uno de los más problemáticos. Aún así es posible que en ningún otro país, por más desarrollado que se suponga, se vean tantos vehículos de lujo en las calles como aquí.
Será parte de una cultura de consumo o lo que sea, pero esa es la realidad. Un detalle que llama mucho la atención es que la inmensa mayoría de yipetas y carros hechos a la medida de los gustos no están relacionados con empresarios tradicionales. Como se daba en un pasado que ya parece lejano.
Esos Roll Royces, Ferrari, Mercedes Mclaren, Masseratti y Jaguar, entre otros que adornan las calles de la ciudad están relacionados con el poder político. Tanto en el presente como en el pasado. Y en esas operaciones inciden, además del delirio de grandeza, las exoneraciones y muchas otras facilidades.
