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Manny vs Floyd la pelea más esperada

Manny vs Floyd la pelea más esperada

El periodismo y la afición necesitan de tópicos eficaces para arrastrar audiencia. Otra cumbre decisiva. Otro combate del siglo, la lucha entre hombre rico y hombre pobre. El déspota y chuleta frente al tipo tranquilo y modesto. Pacquiao y Mayweather no es el Ali-Frazier en The Thrilla in Manila (1975). Ni el Ali-Foreman con los gritos “Ali, bomaye” (Zaire, 1974). Por supuesto tampoco el Tyson-Holyfield de 1996. Y mucho menos se asemeja al primer gran combate del siglo (del XX) que enfrentó hace 105 años a Jack Johnson contra Jeffries, la “gran esperanza blanca”. Aquel duelo racista que retratara con impecable brillantez Jack London en New York Herald.

El duelo del sábado resucita el boxeo, ese deporte “al que nadie llama juego” (Manuel Alcántara dixit) que parecía un moribundo que no merecía fallecer de un KO fulminante. Floyd Mayweather, invicto, frente al filipino bajito y ambidiestro. El negro antipático, acaso uno de los mejores defensores de todos los tiempos, frente a un correoso y vivaz Manny Pacquiao, que lloró delante de las cámaras, junto a su mujer, tras la derrota frente al mexicano Márquez.

Pacquiao/Mayweather se ha convertido en un formidable negocio, el más lucrativo de la historia del boxeo. El duelo abarrota hoteles y dispara las apuestas ilegales. Esta orgía de dólares entre El espectáculo de estos aspirantes a la corona de los welter sucederá en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, la ciudad de cartón piedra nacida de la nada. La urbe ficticia que matrimonia la pasión de los asaltos de leyenda. Es Nevada, el Estado que ya en 1910 reuniera en Reno el mítico Jeffries & Johnson, el primer campeón negro de los pesos pesados de la historia.

Mayweather sólo puede ganar. No ha perdido ni una sola vez, como Rocky Marciano, que se retiró sin haber perdido nunca, ni haber hecho ni un solo nulo. Mayweather cuenta sus duelos por victorias. Y se le afea que haya tardado tanto tiempo en enfrentarse al filipino. ¿Inseguridad? ¿Soberbia? Mayweather maneja las piernas como si fuera el Ali que derrotó por KO en 1965 a Sonny Liston en el Convention Center de Miami. Carece de la pegada de Tyson, pero aún conserva fuerzas para coquetear con Archie Moore, el campeón más viejo, el Matusalén del ring.

Todo en Mayweather viene precedido del exceso, la hipérbole. E inteligencia para leer el combate. Escanea las flaquezas de sus rivales. Mayweather se alía con las cuerdas, se defiende con el hombro izquierdo, mueve la cadera, provoca impaciencia en sus contrarios y ¡ahí va! un gancho de derecha que aniquila. Y va otro más. Y a la lona. Cuenta atrás. La rutina del que siempre vence. A los puntos o por KO. Pero siempre gana.

Pacquiao necesita golpear mucho y arriesgar para que el combate dure. “Mi simpatía está por el filipino. Mayweather presume de rico y menosprecia a los adversarios, es todo lo contrario de un deportista; reconozco que es un portentoso boxeador”, relata a El Confidencial Manuel Alcántara.

El Nacional

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