El costo de mantenimiento de un autobús de transporte público después de cumplido su período de vida útil y los daños al medio ambiente que provoca tienen valores económicos incalculables para cualquier nación del tercer mundo.
Estudios reciente hechos en República Dominicana determinaron que económicamente es más rentable para el Estado sustituir las chatarras por vehículos nuevos, que insistir en la reparación de estos.
Las entidades no gubernamentales que realizaron la investigación estimaron entre 50 y 100 mil pesos mensuales el mantenimiento de un autobús como el que usa la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa), después de su sexto año de servicio, tomando en cuenta que se trata de 16 horas diarias, los siete días de la semana.
Sin embargo, un autobús nuevo que trabaja en esas mismas condiciones apenas necesita una inversión de 12 mil pesos mensuales en mantenimiento, con mínimos daños ambientales y seguridad óptima para los pasajeros.
El estudio señala que es más gravoso para el Estado, por el alto costo de mantenimiento, usar vehículos que han superado el tiempo de servicio y no son eficientes, que adquirir nuevas unidades, ya que con el elevado gasto mensual de mantenimiento se puede adquirir nuevas unidades.
En la medida que los autobuses se desgastan por el uso continuo, aumentan el consumo de combustible, lubricantes, piezas de repuestos, así como la cantidad de gases tóxicos que emiten a la atmósfera.
Aunque cada gobierno, a su manera, se ingenia un plan de transporte de pasajeros, la realidad es que el Estado ha invertido más de 42 mil millones de pesos en los últimos 40 años con el fin de eficientizar y regular el transporte de pasajeros, pero esos recursos no han sido suficientes para evitar el caos, tapones, paradas improvisadas, contaminación ambiental y consuetudinarias violaciones a las leyes de tránsito, lo que ha convertido a ese sector en uno de los más impopulares del país.
La primera inversión para mejorar el transporte público de pasajeros se realizó en 1961 y cinco años después, en 1966, realizó otra el presidente Joaquín Balaguer, tratando de modernizar el sector incorporó una flotilla de 500 autobuses marca Blue Bird, a través de la Corporación de Transporte Municipal que administraba el Ayuntamiento de Santo Domingo.
En la década de los noventa, el Gobierno creó la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa), y puso en la calle 600 autobuses brasileños, marca Mercedes-Benz.
En sus primeros años, la Omsa tuvo un eficiente desempeño, pero hoy cientos de unidades han salido de circulación y están en los talleres de ese organismo convertidas en chatarras.
La modernidad en el transporte de pasajeros se ha quedado en el país en la gatera, porque pese a las inversiones oficiales siguen circulando unidades obsoletas que deben ser fundidas.
Contaminación
La contaminación del aire puede causar trastornos tales como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazón de la garganta y problemas respiratorios. Bajo determinadas circunstancias, algunas substancias químicas que se hallan en el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones congénitas, daños cerebrales y trastornos del sistema nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías respiratorias.
Monóxido de Carbono, es el principal contaminante en los sistemas de transporte obsoleto como el nuestro. Se trata de un gas inodoro e incoloro. Cuando se lo inhala, sus moléculas ingresan al torrente sanguíneo, donde inhiben la distribución del oxígeno. En bajas concentraciones produce mareos, jaqueca y fatiga, mientras que en concentraciones mayores puede ser fatal.
El monóxido de carbono se produce como consecuencia de la combustión incompleta de combustibles a base de carbono, tales como la gasolina, el petróleo y la leña.

