Al inaugurar la termoeléctrica Manzanillo Power Land, que aportará 414 megavatios al sistema, el presidente Luis Abinader proclamó que a pesar de los desafíos internacionales se podrá ver siempre con optimismo el presente y el futuro de República Dominicana.
No se trata de una expresión suelta, sino de un auspicioso compromiso que coloca el interés nacional por encima de coyunturas o ambiciones particulares.
No pasa por alto, sobre todo en un momento en que la integración es fundamental hasta para la estabilidad social y económica, el señalamiento del mandatario en el sentido de que la persistencia y determinación del sector privado permitirá que el país se imponga a cualquier dificultad.
La energía constituye uno de los recursos más prioritarios para captar inversiones e impulsar el crecimiento. En tal sentido es más que alentadora tanto la construcción de la planta como la afirmación de que desde el Gobierno se improvisa con el futuro energético, sino que se planifica, ejecuta y asegura.
Tras destacar que Montecristi experimenta un proceso de transformación y desarrollo sin precedentes, el mandatario resaltó que la planta que se acaba de inaugurar “permitirá no solo cerrar la brecha de generación eléctrica en el país, sino garantizar la estabilidad del sistema en los próximos años”.
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A pesar de las significativas inversiones para incrementar la capacidad instalada y los proyectos para mejorar el sistema de transmisión es importante que el mandatario tenga al sector eléctrico como una de las principales prioridades para el desarrollo.

