BUENOS AIRES, Argentina, AFP. El argentino Diego Maradona celebra hoy sus 50 años, con el resplandor intacto de su leyenda como futbolista, pero amargado por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, y con sed de revancha por la dura eliminación de Argentina en el Mundial de Sudáfrica-2010.
«Argentina perdió un gladiador, un hombre que se la jugó siempre, que la sacó del pozo. Tuve poco contacto con él, pero me pareció siempre alguien que se la jugaba por sus ideales», dijo el ex DT de la selección y ex campeón mundial con la albiceleste, tras visitar la capilla ardiente del ex mandatario.
Momentos antes, Maradona entró al velatorio en el Salón de los Patriotas de la Casa Rosada (gobierno) y abrazó con emoción a la presidenta Cristina Kirchner, viuda del ex mandatario, lo cual despertó un aplauso en los presentes.
El ex jugador le había dado fuerte respaldo al Gobierno al lanzarse el ‘Fútbol para Todos’, una reforma que eliminó la televisación paga de los partidos y los convirtió en gratuitos.
«Hoy tengo las puertas cerradas de la selección», declaraba recientemente, masticando rabia porque la liga AFA excluyó su nombre de los candidatos a DT de la albiceleste que elegirá el sucesor en noviembre.
En su desesperación por volver, tras el abrupto adiós por la goleada de Alemania 4-0 en cuartos de final, llegó a decir que es un don nadie el favorito, Sergio ‘Checho’ Batista.
Aquella gesta quedó grabada en la memoria y así prefieren recordarlo los exigentes aficionados argentinos, para quienes no ganar un Mundial es un fracaso.
Pero tanta es la pasión de Maradona, lindante con el fanatismo, que confesó que ni siquiera pudo ver los partidos de la nueva era de Argentina, incluso la goleada al campeón España 4-1, porque no le gusta que haya tantos volantes de contención.
«Volvería a hacer exactamente lo mismo», dijo sin autocrítica sobre el planteo contra Alemania, que ignoró el desbarajuste de una defensa que venía haciendo agua por los cuatro costados.
Por eso los desilusionados hinchas desean evocarlo en el pedestal de México-1986, cuando enfureció a los ingleses con un gol con la mano en cuartos de final y los hundió con otro de película, una joya de ensueño gambeteando rivales como si fueran conos de entrenamiento (2-1).
La ‘Mano de Dios’ en la vida de Maradona, en realidad, no fue aquella ilícita ‘picardía de potrero’ (cancha callejera) sino la que lo salvó de la muerte en sus crisis causadas por adicciones.
La droga y alcohol lo dejaron dos veces postrado en camas hospitalarias e incluso amarrado a raíz de la locura de un síndrome de abstinencia.
A punto estuvo de ser otra fábula trágica, como la del ejecutado guerrillero Ernesto ‘Che’ Guevara o la líder política Evita Perón, que murió de cáncer a los 33 años en su apogeo, o como el cantante de tangos Carlos Gardel, mito compartido por argentinos y uruguayos, fallecido en accidente de aviación.
Pero renació con su fortaleza casi sobrenatural hasta reciclarse como animador de TV y jugador de showbol (fútbol sala), aunque su obsesión es seguir al frente de la Selección.

