NUEVA YORK.- En agosto y septiembre parecía difícil que Dámaso Marte podía ser parte íntegra de un bullpen de los Yankees para ganar una Serie Mundial.
Pero con el brazo cada vez más sano y la confianza del manager Joe Girardi, el dominicano tuvo una postemporada para el recuerdo, incluyendo ponches cruciales ante el Chase Utley en el séptimo inning y Ryan Howard en el octavo episodio-ambos zurdos bien peligrosos -en el decisivo Juego 6 en el Yankee Stadium.
«Es lo mejor que me pudo pasar, estar con los Yankees», dijo bien contento Marte luego de la victoria de los Mulos, que ganaron el 27mo título de su ilustre historia. «Es algo increíble, uno no se lo puede imaginar, pero así es el béisbol».
«Si Dámaso no hubiese hecho el trabajo, no estuviéramos aquí», dijo el receptor boricua de los Yankees, José Molina. «Fue especial lo que hizo.
Ahora en un total de cuatro presentaciones en Series Mundiales entre el 2005 con los Medias Blancas y el 2009 con los Yankees, el quisqueyano ha tirado cuatro ceros, con una victoria (hace cuatro años con Chicago, en aquel Juego 3 maratónico de 14 entradas en Houston) y sin derrotas.
Fue un final dulce de la temporada para Marte, quien estuvo lesionado gran parte de la campaña regular, en la que registró efectividad de 9.45 en 21 presentaciones con los Mulos.
«Duré cuatro meses lesionado, pero no es como uno comienza, es como uno termina», expresó Marte, de 34 años de edad. «Fortalecí mi brazo, al principio de la temporada estaba débil; lo que hice fue trabajar mucho en Tampa, y regresé bien».
«Qué trabajo. Qué trabajo», gritó entre alegrías el coach de la banca de los Yankees y compatriota de Marte, Tony Peña. «Si no le pasamos la bola a Mariano (Rivera), no ganamos, y Marte fue clave en eso».
El mismo cerrador panameño sabe el valor que tuvo la actuación de Marte, con bateadores zurdos en los Filis del calibre de Utley, Howard y Raúl Ibáñez.
«Dámaso hizo tremendo trabajo» dijo el istmeño. «Se lesionó pero regresó e hizo el trabajo que tenía que hacer».
Palabras acertadas y bien sopesadas del futuro Salón de la Fama…pero otro compañero de Marte, su compatriota Robinson Canó, lo puso con un tono más festivo…y más dominicano.
«Marte se volvió loco, como digo yo», dijo Canó entre champán y sonrisas en el clubhouse de los Yankees.
