El expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli, quien enfrenta varios procesos por supuesta corrupción durante su mandato, ha sido declarado en rebeldía por no presentarse ante un juez que conoce una causa en su contra por supuesto espionaje telefónico. Se especula que el antiguo mandatario está radicado en Miami, Estados Unidos, y que podía elegir a República Dominicana como refugio para evadir el alcance de la justicia de su país.
Pero su caso no es más que otra sonora señal sobre la dimensión alcanzada por la lucha contra la corrupción, que ya ha provocado la caída y prisión de un presidente y una vicepresidenta.
Son los casos de Guatemala. Con la llegada al poder de su vicepresidente Juan Carlos Varela, con quien había protagonizado un tenso pulso, Martinelli, un próspero empresario, decidió salir del país para evadir a la Justicia. Sabía lo que le esperaba. Su declaración en rebeldía no es más que otro capítulo del proceso con que tendrá que lidiar.

