KABUL, (AFP). – Siete afganos murieron en explosiones, emboscadas y otros incidentes, anunciaron las autoridades de Afganistán este sábado, precisando que las fuerzas de seguridad mataron a 10 insurgentes.
En un ataque, un jefe de distrito y su chófer murieron el sábado cuando una bomba accionada por control remoto explotó bajo su vehículo, junto a la frontera con Pakistán, dijo a la AFP el gobernador provincial de Nangarhar, Gul Agha Sherzai.
El gobernador dijo ignorar quién está tras el ataque en el que murió Na’eem Khan Shinwar, jefe del distrito de Goshta.
Horas después, un miembro del consejo provincial de Nangarhar murió tiroteado por desconocidos cuando iba a su trabajo en el distrito de Dara-i-Noor, añadió el responsable.
La policía mató a un sospechoso y arrestó a otro hombre en relación con ese asesinato, agregó el gobernador, que dijo que se desconocen los motivos.
En otro ataque atribuido a los talibanes, dos policías murieron en una emboscada la noche del viernes cuando se disponían junto con otros agentes a reforzar un puesto policial atacado por insurgentes, dijo un portavoz de la provincia de Laghman.
Los fallecidos eran el jefe de la policía en el distrito Qarghayi de la provincia de Laghman, Abdul Aziz, y uno de sus colaboradores, dijo el portavoz Sayed Ahmad a la AFP.
La coalición bajo mando estadounidense presente en el país anunció por su lado que un civil que recibió disparos de sus fuerzas en la provincia oriental de Jost murió de sus heridas.
El ministerio del interior afgano anunció por separado que las fuerzas internacionales y afganas mataron a 10 «enemigos de la paz y la estabilidad» en la provincia meridional de Helmand el viernes.
Buena parte de la violencia en Afganistán está atribuida a los insurgentes talibanes, pero también a rivalidades tribales y el crimen organizado.

