Opinión

Maximiliano Gómez

Maximiliano Gómez

Quienes vivimos los aciagos 12 años de la dictadura balaguerista, que se desarrolló del 1966 al 1978, no podremos olvidar que los ideales enarbolados por el inmortal Maximiliano Gómez (El Moreno) fue el faro que iluminó la lucha contra ese régimen.

No hay que hacer un profundo análisis para llegar a la conclusión que el líder del Movimiento Popular Dominicano (MPD) fue quien trazó los lineamientos para que esa organización se expandiera por lomas y llanuras, campos y ciudades, levantando la consigna de combate en esos años.

El Moreno estuvo claro en torno al papel que debía desempeñar el partido de las tres letras y la bandera roja y negra. No hubo una lucha que no tuviera como organizadores a los cuadros, militantes, simpatizantes y amigos del MPD.

Los barrios de la capital y de las provincias fueron testigos del arrojo, valentía y entrega de los hombres y mujeres que no daban tregua al despótico gobierno del Partido Reformista, al que –luego- les agregaron Social Cristiano.

Dondequiera que había un reclamo en contra de la represión; el aumento presupuestal de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); los apagones; el alto costo de la vida o cualquier otra reivindicación, ahí estaban los emepedeístas orientando a las masas sobre el camino a seguir. Todo esto, al influjo de las tácticas concebidas por El Moreno.

Desde que llegó a la categoría de líder de la izquierda dominicana, Maximiliano hizo honor a los fundadores del MPD, al combatir sin vacilación la terrible dictadura impuesta por Joaquín Balaguer, quien era apoyado por Estados Unidos.

El Nacional

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