Como terremoto que lleva al suelo a toda edificación por sólida que esta sea, comienza a surtir sus efectos el movimiento que cuestiona muchos de los iconos universales.
A la velocidad de un indetenible torbellino se están produciendo grandes y vertiginosas transformaciones en todo el globo terráqueo, las cuales están dando paso a la conformación de nuevos valores a los que nadie puede escapar. Hasta en un mundo en donde se le rinde culto al narcisismo y al hedonismo, tiene cabida el apotegma que en la praxis cotidiana se hace una verdad incuestionable, y que dice que: “Todo cambia, lo único que no cambia es que todo cambia”.
Es una realidad incontrovertible que las posiciones del movimiento feminista #Me Too está gravitando en una gran parte de la opinión pública mundial, y aprovechando que el viento sopla a su favor, y además, contando con el total apoyo de una parte de los grupos más poderosos que deciden el destino del planeta, comienza a evolucionar el papel de la mujer y su imagen.
La Fórmula Uno anunció el final de sus “chicas parrillas”, féminas que su “trabajo” era acompañar hasta los veloces autos a los pilotos. Igualmente, el mundo hollywoodense teme asignarles papeles a mujeres que se sientan discriminadas y excluidas.
Otra noticia que se entiende ser un triunfo más del movimiento #Me too es la cancelación de la pasarela de Los Angeles de Victoria`s Secret, luego de 20 años de colocar a las más aclamadas modelos en la exhibición de sus ropas femeninas. Ligado igualmente a sus millonarias pérdidas, la famosa firma parece “cuidarse” del dedo índice que la acusa de usar a las mujeres como vacas.

