POR TEUDDY A. SANCHEZ
BARAHONA. Los niños pedigüeños haitianos, generalmente de 6 hasta 14 años, alejan a las personas que visitan la provincia fronteriza de Pedernales en plan de turistas.
Estos desamparados acosados por la miseria y el hambre deambulan por las calles, se estacionan frente a hoteles, estaciones de gasolina, colmadones, cafeterías y otros negocios, así como en las playas y parques, a pedir dinero y algo de comer.
Aparte de alejar a los visitantes, la presencia de esos niños, algunos desnudos y otros vestidos con harapos, dan una mala imagen a esa zona.
Se dice que los niños, que proceden de pueblos haitianos cercanos a la frontera, son enviados por sus padres a pedir y algunos duermen donde los agarre la noche.
