La opinión de Estados Unidos es siempre un factor que se tiene en cuenta en crisis como la que tiene a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, al borde del abismo. Aunque Washington no genere tanto temor como en el pasado, su posición suele ser determinante como referencia o para inclinar la balanza política.
En cuanto a los problemas que se ciernen sobre Brasil, el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, se mostró convencido de que la nación puede afrontar el desafiante momento que atraviesa. Y se basó en que las instituciones del país son “lo suficientemente maduras” como para abordar la crisis “desde un punto de vista democrático” y de acuerdo con la Constitución.
Esa opinión puede ser interpretada por los promotores del impeachment como luz verde para continuar con el proceso que ha puesto a Brasil en un primer plano. De Washington haberse pronunciado contra el proceso, pues lo más probable es que hasta en el mismo Brasil hubiera más confusión.

