El Comité Organizador del Pabellón del Deporte Dominicano seleccionó a José Augusto León Asensio para ser consagrado como Inmortal del Deporte Dominicano en el ceremonial de noviembre próximo, un reconocimiento que debió producirse hace años, pero, siempre vale más tarde que nunca.
Desde su mocedad en Santiago de los Caballeros, de donde somos oriundos ambos, percibí en José León su interés en practicar deportes, comentarlo y amarlo, idéntico a otras expresiones de su espíritu, manifiestas en la música culta, popular, merengue, bolero, pintura y bailes autóctonos.
Cuando estudiaba Administración de Negocios en Babson College de Boston, años l956-58, nos carteábamos y me expresaba su admiración por el gran baloncestista Bob Cousy, las hazañas de Mickey Mantle, Eddie Mattews y Willie Mays, así como, las terribles y famosas Tres M de MLB, y como Robin Roberts lograba cada año 20 ganados, jugando con un equipo de segunda categoría como los Phillies de Philadelphia, y un enclenque como Ernie Banks, soberbio para corto de los Cubs, soplaba 40 vuelacercas por temporada, alterando el cosmos emocional de José.
José recibió el respaldo de su hermano mayor y casi segundo padre, Eduardo, en sus proyectos de promover los deportes y la cultura, logros plenos con elocuente y nutrida repercusión, germinada en vertientes de valores deportivos que el país conoce y el Pabellón de la Fama del Béisbol Dominicano, que al fin reconoce a José, quien en su característica sobriedad, no se envanece ni se engrifa de emoción. Lo conozco, aunque finalmente agradece, reiterada actitud de lord de la familia León Asensio.
Por: UBI RIVAS
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