Opinión

Mi voz escrita

Mi voz escrita

Reflexiones 2010

En la primera entrega de este año,  he querido tratar dos temas, con la venia indulgente de mis tolerantes lectores. Uno con reflexiones estrictamente personales y el otro, no tanto.

Como no acostumbro a mentir, por formación familiar y por la prédica insistente de mi inolvidable padre Enrique Mellano, excepto una que otra “mentirilla blanca”, de ésas que son necesarias para no herir susceptibilidades, confieso que sólo en el último trimestre de 2009 amainaron las malas nuevas que me asediaban incisivamente desde hace varios años.

Las ingratitudes, desengaños, resentimientos y actitudes perversas e inverosímiles, principalmente de dos de mis primeros hijos, y de amores que ante la viudez que nunca terminaré de llorar, pensé serían bálsamo reconfortante para mi triste soledad, casi me convencen de que, fallido mi aporte al núcleo social, con la sola excepción de mi madre, también había perdido mis familiares.   

Sin embargo, ¡cuán equivocado estaba! Resignado a pasar la noche del 24 rumiando frustraciones y brindando a solas por un pasado lleno de satisfacciones acongojantes por irrepetibles, y ante una actitud perversamente planificada y envuelta en palabras de terciopelo y tul, llegó la magia de mi Navidad: la invitación de mis tíos-padres Mozura y Pilila a ocupar el espacio que me tenían reservado en la que hoy es mi nueva, mejor y verdadera familia.

2. Quiero dejar sentado que los resultados, positivos o negativos, del venidero proceso electoral son responsabilidad del ex presidente Hipólito Mejía, no obstante sus últimas mentiras y de  acólitos beneficiarios de su gobierno, en función directa a sus aportes a la unidad del PRD. Ellos, y sólo ellos estarían apostando al fracaso para cuestionar el liderazgo del ingeniero Miguel Vargas Maldonado, y, por vía de consecuencia, afianzar el proyecto de reenganche que diabólicamente implementan.

Los auténticos perredeístas tienen que entender que Miguel Vargas  encarna la única vía posible de regresar al Poder que por la chabacana y díscola incumbencia presidencial de Hipólito Mejía, hoy está en manos de una claque indolente que, acaso con la excepción del presidente Leonel Fernández, sólo piensa en sus beneficios personales. No hay tiempo ni espacio para la duda. ¡Solo con Miguel se vuelve al Poder!

El Nacional

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