Nepotismo y sicofantes
En el artículo Por Andrés Terrero del viernes pasado, cuando me referí a la alegre y selectiva cacería de brujas que inició Reinaldo Pared Pérez en contra de los familiares y amigos de los legisladores de la Cámara Alta, aludí a un nepotismo mal entendido que acaso su presidente aún no comprenda.
Aunque el Secretario de la Presidencia, doctor César Pina Toribio, toca las cancelaciones en el Senado de manera tangencial, pues sólo se refiere a los despidos masivos en oficinas gubernamentales donde el populismo se muda a conveniencia, lo cierto es que sus declaraciones son atinadas, en tanto detendrían un tanto la desesperanza que provoca del desempleo.
Mientras en los Estados Unidos, Barack Obama, le envía dinero al pueblo por correo para dinamizar la economía, en nuestro país se estrangula el circulante y se fuerza a la gente a ir a las calles a delinquir para no pasar hambre, a morir o en el mejor de los casos a perder la libertad.
En los últimos tiempos el nepotismo ha sido satanizado, porque se le ha mal entendido. Su acepción clásica es la protección desmedida que dan los políticos a sus parientes y amigos. ¿Dónde está lo desmedido en nombrar a una persona de confianza para que vele por una buena gestión, y sobreviva?
En varios artículos he advertido sobre los riesgos y las consecuencias que pueden derivarse de las sistemáticas provocaciones al carácter austero aunque caballeroso del ingeniero Miguel Vargas. No obstante, los sicofantes del litoral hipolitista con el okay de su líder, no quieren asimilar el mensaje.
Pareciera que ante la decisión de la Junta Central Electoral que otorga tímida ganancia de causa al presidente del PRD, ahora se pretende incidentar los procesos previos al certamen de mayo venidero con miras a evitar el avance crucial en el año 2010 que garantice el triunfo en las elecciones presidenciales del 2012, en aras de un egoísmo patológico.
Sin embargo, olvida el sicofantismo medrante e insaciable que la creatividad es cosa de inteligentes; que el fragor en que se templa el ingenio se burla de la teoría dicharachera y barata; y que, además, para uno que madruga, otro que no duerme. ¡Adelante hermano Miguel! El que tenga que caer que caiga, sin que importe cómo cae Y punto.

