Miguel es la unidad
Los dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano de larga trayectoria y los emergentes, están conminados por el tiempo a ponerse las pilas, a los fines de procurar cuanto antes, así sea bajo protesta, una suerte de unidad transitoria alrededor del liderazgo de Miguel Vargas Maldonado. Una entente, si se quiere condicionada a los resultados de los comicios de mayo, ante la cercanía del evento.
Evitar la ocurrencia de otros incidentes desagradables en la elección de los candidatos a las congresales y municipales, y que arribe a feliz término la XXVII Convención debe ser la consigna del momento en el PRD, por cuanto la voluntad política de ampliar la representatividad de la organización en ambos poderes del Estado tiene que ser lo prioritario.
Miguel Vargas, hombre de palabra verdadera, ha dicho y reiterado que no habrá acuerdos de aposento. Correcto. El escenario es lo de menos. Sea en la galería o en el patio, lo importante es que haya acuerdos. Tiene que haber un avenimiento. Empujando todos en la misma dirección, no sólo se avanzaría sino que se le ahorraría una nueva frustración a los ya desesperados perredeistas.
El PRD no se puede dar el lujo de llevar desaliento a sus bases, a causa de conductas irracionales que tiran al vacío sus legítimas aspiraciones. Se me ocurre que en aras de la redención que con sobradas razones espera la militancia blanca, la intransigencia se ausente del ánimo levantisco de ciertos personeros de los litorales perdidosos.
Supe que uno de ellos con crédito pensante, a sabiendas de que perdieron en buena lid, en razón de que se convencieron de que el interés inaplazable de los que están padeciendo los rigores de un gobierno comesolista y avasallador, no es la confrontación, manifestó que, si es con las nuevas autoridades, no le interesa lo que suceda en el 2012.
Siempre creí que el cretinismo era consecuencia de una patología o de la ignorancia. Sin embargo, ahora me doy cuenta que una obsesión enfermiza puede ser causante de la ambición que sólo se satisface con el fracaso, aunque la pérdida incluya los intereses del obseso. Es una lástima que el egoísmo predomine en la psique de algunos perredeistas.
A arar con esos bueyes ahora, ¡Por Dios! Luego sería tarde para la siembra. Y la cosecha del futuro, el más utópico de los sueños.
