Miguel Vargas y el presente
Los ortodoxos más recalcitrantes, también conocidos como viejos robles de la sombra y sus seguidores circunstanciales, enemigos de la dialéctica por demás, no deben seguir buscando el ahogado río arriba. Estar preparados para asimilar el próximo revés a fin de mes, pienso que sería una actitud sensata, en tanto se hace un buen uso del tiempo, y se evita incidentar el proceso de elección de candidatos con miras a los comicios del próximo mayo.
Los antidialécticos tienen que entender que la vida es un constante cambio existencial. De ahí que Miguel Vargas Maldonado concentre su discurso en la necesidad de un nuevo Partido Revolucionario Dominicano. No es posible vivir aferrado al pasado. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Eso es un anacronismo estúpido. El pasado es un referente, como el futuro es una utopía. Lo cierto, es el presente. Punto de partida de lo realizable; de lo que se quiere hacer, interpretando el sentir de las mayorías y su realidad.
En estos momentos la mayoría interna reacciona como lo ha venido haciendo, porque su desencanto no puede ser mayor. ¿Acaso es fácil olvidar que el jefe de los ortodoxos y los nuevos robles se vendió como un hombre de palabra, y resultó un mentiroso vulgar y desconsiderado? ¿Cómo olvidar aquel slogan publicitario: Gobernaré para todos, sin olvidarme de los míos, de tanto éxito en el ánimo expectativo de los perredeístas, y que luego devino en una gran frustración?
Muerta la lucha ideológica, se impuso el interés económico, y ahora es el motivo fundamental de las aspiraciones humanas. Los perredeistas no tienen por qué renunciar a las legítimas conquistas que les garantiza un cambio en la interacción política con el alcance del gobierno. Sin embargo, los mamutes anquilosados del PRD se empecinan en que la pava siga poniendo donde ponía. Quieren que los militantes de la base sigan atajando para que ellos enlacen.
Pero resulta que la dinámica en el partido blanco es diferente, fruto de la situación económica que tienen que vadear sus miembros para sobrevivir. Las debacles venideras para los ortodoxos de viejo y de nuevo cuño que creen que con palabras y promesas pueden embaucar conciencias llenas de hambre y de necesidades impostergables, deben llamarlos a reflexión, a los fines de que su accionar coadyuve al avance, y a la posterior toma del Poder.
