Advertencia y lamento
Desde que el mundo es mundo, en la actividad política, los milagros han sido los ausentes obligados, a pesar de lo útil que hubiesen sido y serían, si se pudiera contar con su concurso. Sobre todo, cuando se celebran elecciones, y el discurso bien intencionado no puede lidiar con las papeletas del contrario.
Como en la ocasión anterior, de cuya experiencia el país arrastra una deuda de miles de millones de pesos, en los comicios venideros se hará lo mismo; sólo que ésta vez la acreencia se incrementaría en la medida que el proyecto actual lo requiera, si finalmente el ingeniero Miguel Vargas se deja engatusar, y la Ley de Partidos no se implementa como fue acordado.
El líder de la oposición, en tanto presidente y seguro candidato del PRD en el 2012, tiene el deber de detener, por el bien del colectivo nacional, la estrategia del presidente Leonel Fernández que consiste en, proclamada la nueva Constitución, tomar los resultados de mayo como referencia, para convocar un referéndum que le pida por necesidad continuar al frente del Estado.
Logrado esto, y burlada ya la ley de partidos, no habría poder sobre la tierra que impida una nueva postulación del primer mandatario y líder del PLD, en la próxima elección presidencial. Y, si a esto se le agrega que en política los milagros son muelas de gallina, ¿con cuál magia le garantiza el Poder a los perredeistas el cacareado nuevo PRD?
2. Hacer juicios de valor sobre personas o hechos, no es tarea fácil. Sobre todo, si se pretende opinar con justicia. Se necesita conocer algo más que el detalle interesado, la simple percepción o una conducta circunstancial, para juzgar a un individuo que como el profesor Casimiro Castro, usó su verbo vehemente en pro de la causa revolucionaria dominicana.
No conocí íntimamente al profesor Casimiro Castro. Sin embargo, a través de mis padres, admiradores de su verbo encendido, pude tratarlo. Sin temor a equívoco, puedo afirmar que fue un hombre noble, bueno y solidario, en cuya figura se ensañó el mefistofélico espíritu de Joaquín Balaguer, hasta dañarlo física y moralmente.
Descansa en paz, hermano y amigo Pablo Rafael Casimiro Castro. Los que abrevamos en la fuente de tus conocimientos y experiencias, lamentamos tu partida y valoramos tus aportes al proceso revolucionario

