Opinión

MI VOZ ESCRITA

MI VOZ ESCRITA

La intriga

 

Una de las cosas de la vida que me interesa saber, antes de que Dios envíe a la parca Átropos por mí, en tanto me intriga, es por qué la gente, a sabiendas de que lo que hace no es correcto piensa que nadie se va a enterar.
La curiosidad surge a propósito de la escandalosa financiación de campañas presidenciales para trampear elecciones en que han devenido los sobornos a legisladores del país y de otras naciones a cambio de sobrevaluar proyectos de construcción de la firma Odebrecht.

Parecería que es una patología de la psique cuya causante es la ambición desmedida por acumular riqueza en pos de un patrimonio que termina siempre como han terminado casi todos los que han sido obtenidos con acciones “non santas”.

Estas, pueden ser desfalcos, atracos, estafas, fraudes, trata de de blancas (de negras también) proxenetismo y otros delitos que el código penal no contempla, pero que el delincuente los inventa y aplica, seguro de poder evadir cualquier imputación.
El soborno “per se”, es otra fragancia delictual, por cuanto implica dos o más voluntades que terminan complementarias. Una especie de acuerdo, únicamente condicionado a que lo apruebe el jefe, y que, según los indicios, fue autorizado. Eso sucedió en el caso de los sobornos diligenciados por la constructora Odebrecht de Brasil, pero que ahora se pretenden ocultar con patrañas perogrullescas y artificios insolentes.

Los “mea culpa” inusitados de los leonelistas son para satanizar a Danilo, esperanzados en reciclar al PLD en el Poder con Leonel. ¡Qué ilusos! Esa eventualidad le conviene a Danilo.
Sería una salida airosa para éste, pues aunque Hipólito Mejía ha demostrado que no persigue ex presidentes, una alianza con él podría tener riesgos. Hay que recordar que es un sujeto atípico…

El Nacional

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