Opinión

Mi voz escrita

Mi voz escrita

Intereses y traición

La política investigativa del Ministerio Público, de la Policía Nacional y de los órganos de seguridad en materia de narcotráfico, ha caído en el fango del descrédito. Los vicios procedimentales en la indagatoria prohíjan tanta falta de fe en las autoridades que merecen un sitial privilegiado en la más afrentosa antología.

No obstante, el asunto no es tan simple como parece. Pensar que toda la responsabilidad de los desatinos que supuestamente arrojan los escarceos, es exclusiva de los incumbentes de las respectivas instancias, es un prejuicio inducido para que las cosas se manejen como ordena el Poder político en desmedro de la lógica dialéctica más elemental.

Sólo así se explica que en cierta tribuna siempre haya respuestas con abundante caracterización histriónica a preguntas que nadie ha hecho, mientras existen rosarios de interrogantes sin contestar, siquiera por cortesía. También se sabría  por qué son tantas e inmediatas las extrañas coincidencias de los titulares de esas instancias en lo que podría ser obediencia ciega a la línea bajada a través del vocinglero dominical.

La más reciente es la opinión compartida sobre una eventual imposibilidad de solución al caso Paya y al del cuestionado escape del capo Figueroa Agosto, y la posterior “desaparición” de la lobofélida Sobeida Féliz, quien alegadamente motorizó la muerte del coronel González, de la Policía Nacional por asuntos pasionales.

Sin embargo, subyace un interés especial en olvidar esos  sucesos, ya que no hay manera de instrumentar bien un expediente, cuando los cuerpos de delito y los inculpados y los testigos de cargo, son los grandes ausentes, en tanto los primeros fueron repartidos y a los segundos los quitaron del medio, “por conveniencia en el servicio”… 

2. Lo de Manito Despradel no tiene nombre. No hay filólogo capaz de calificar la actitud de algunos perredeístas de la sombra en contra de la bondad y la vocación de servicio de quien   garantizaba la curul senatorial de La Vega al Partido Revolucionario Dominicano.

Me resisto a creer que Fausto Ruiz y el heredero homónimo de don Heriberto (Cuqui) Medrano, se hayan confabulado con Euclides Sánchez para malograr las aspiraciones del hombre llamado a rescatar el prestigio de la laboriosa, culta y olímpica provincia vegana. De ser así, que Dios les cobre su traición.

El Nacional

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