JORGE HERRERA
El leitmotiv del interés recurrente de la mayoría de los honorables jueces de la Junta Central Electoral por aumentarse los salarios, es, obviamente, con miras al momento de su salida del alto tribunal, sea por pensión, jubilación o liquidación, acicateados por el precedente sentado en el Banco Nacional de la Vivienda por su anterior titular.
El doctor Leonardo Matos Berrido se hizo aprobar, en el Consejo Directivo de la entidad bancaria, una pensión de casi medio millón de pesos, extensiva a su viuda por cinco años. Ante tal osadía, la verdad es que no entiendo porqué el Senado no lo ha declarado Prócer de la Patria.
Los efectos que se derivan de los precedentes positivos y negativos, sin que entren en juego necesariamente las causas, pienso que debían ser directamente proporcionales. Pero, no lo son. La naturaleza humana es muy dada a imitar las cosas malas antes que las buenas, desdichadamente.
Para muchos, las cosas buenas son pendejadas necias e irrelevantes que entorpecen el libre curso de la vida, que, según su punto de vista, tiene que ser dinámico y cambiante, aunque no sea dialéctico, y, a esos fines, se alegan pretendidas razones de peso, verdaderamente inverosímiles.
Cuando los actuales miembros de la Junta Electoral, entonces recién nombrados, pretendieron aumentar sus ingresos, alegando que el pago a Impuestos Internos, les absorbía gran parte de sus emolumentos, el propósito se fue a pique por la negativa firme y vertical de la doctora Aura Celeste Fernández.
En efecto, quien fuera la última en aceptar el honor de su designación fue, paradójicamente, la primera en expresar su desacuerdo. La magistrada Fernández adujo razones éticas y morales en contra de una decisión que se entendía consensuada, pues nadie supuso que en el cuerpo aparentemente frágil de la experta en asuntos electorales, se alojara tanta dignidad y tanta gallardía.
Sin embargo, la frustrada intentona no sucumbió. Se le administró al compás de la espera y el recibo de beneficios marginales o incentivos, hasta encontrar la forma de burlar obstáculos, y ahí está la nueva embestida: Unificación del salario base con los beneficios extras que ahora estarían grabados.
No obstante, los encumbrados jueces de la instancia comicial, se elevarían los sueldos con un beneficio mayor al 25% que se alegó les descuentan por el salario base. A todas luces, la jugada fue fríamente calculada, pero no repararon en que aún la coherencia positiva y la dignidad que enaltece, están presentes en la Junta: Aura Celeste Fernández ¡Tenía que ser!
No es lo mismo y jamás igual, una pensión, una jubilación o una liquidación en base a un salario de RD$227,500.00 que a otro de RD$370,000.00, aunque el descuento eventual al salario pretendido sea mayor en RD$35,625.00. A fin de cuentas, eso e´ paja pa´ la garza, pues, si la desvergüenza se impone a la dignidad, el desfalco legalizado garantiza una sustancial plusvalía en el tiempo.

