Opinión

Mi voz escrita

Mi voz escrita

Reflexiones sobre algunos conceptos

Que las cosas del mundo están cambiando de manera vertiginosa, no el mundo “per se”, y que el protagonista de la transformación es el hombre, a través del avance científico y tecnológico, es algo tan cierto que linda con lo axiomático.

Esa realidad hay que tenerla muy en cuenta en el momento de conceptuar sobre incontables términos que han surgido, fruto de determinadas innovaciones.

Es el caso específico que se presenta con el prefijo “pro”, como consecuencia de la publicidad. Me atrevería a apostar “peso a morisqueta” que cuando la fábrica de cepillos dentales, decidió bautizar uno de sus productos con ese nombre, por obvia recomendación de sus “copywriters”, previo estudio de mercado, la razón fue “bombardear” la psique del potencial usuario con el significado original del concepto: A favor; en defensa.

 Sin embargo, por una de esas “genialidades creativas”, la gente nunca supo por qué “PRO”.

Pero, bien. El recreo de esa perogrullada, sólo ha sido para que la lectura de esta reflexión sea entretenida.

Resulta que hay una ley que crea el órgano defensor de los consumidores llamado Pro-consumidor. Y que, no obstante, estar bajo una pretendida égida, hasta el sol de hoy, no ha sido más que “buche y pluma”.

 Más de lo mismo a que pretenden acostumbrarnos, los de su estirpe política. Farsantes consumados, y, por demás, impenitentes.

¿Quién puede afirmar que sus supuestas defensas en beneficio de las amas de casa y los choferes que usan el gas para ganarse el sustento diario, han sido efectivas?

Pura retórica, y de la más descarada y condenable.

El Nacional

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