Opinión

Mi voz escrita

Mi voz escrita

¿Justicia para el progreso?
Los gurúes del santuario peledeista, en su afán de controlarlo todo y ejercer el poder a sus anchas, han iniciado una sórdida campaña contra el Poder Judicial, a los fines de que el “progreso” que hizo del Congreso un mercado donde, se alega, compran y venden desde resoluciones hasta leyes, también se “acomode” en los tribunales de la República.

Los mentores de la canallada, para esconder su propósito, han montado una parafernalia que persigue, en lo inmediato, crear la percepción de que en ellos se personifican todas las cualidades positivas, y que, en consecuencia, cuentan con suficiente calidad moral para imponer sus interesados criterios.

Por eso, la emprenden contra el 10% de los peledeistas y el 90% de los jueces del sistema judicial. A los primeros por “inmadurez política” al votar o predicar contrario al préstamo de casi 100 millones de dólares para comprar los aviones Super Tucano, alegadamente sobrevaluados, y a los segundos, porque dizque son del PRD. Pero, en lo que el “hacha va y viene”, habría cerca de 900 millones de pesos en el “aire contaminante de las comisiones”.

Como es fácil advertir, se procura minar las bases del Poder Judicial, para despojar a la Suprema Corte de Justicia de atribuciones jurisdiccionales contempladas en el artículo 67 de la Constitución actual, como, a los efectos persigue, la creación del  adefesio jurídico denominado Consejo del Poder Judicial, la Sala Constitucional, la Jurisdicción Inmobiliaria y la jurisdicción Contencioso-Administrativa, propuestos en el  proyecto de Reforma constitucional enviado al Congreso.    

Cuando desde la oposición, atraer adeptos con la masificación y “conquistar” aliados desde el Poder fue una  decisión atinada de los “iluminados” del santuario, los nuevos compañeros no eran “graduados en la academia incoherente del galloloquismo” que hoy condena el prominente miembro del Comité Político Euclides Gutiérrez Félix.

¿Inmadurez política y galloloquismo incoherente? ¡No! La euforia les hizo creer a los CP-PLD que, con el cambio a partido de masas, no llegarían dominicanos sino los Niños Cantores de Viena, dirigidos por la Madre Teresa de Calcuta, para  seguir  “atajando para que los gurúes enlacen”.

Sin embargo, los atraídos son dominicanos. Con más defectos que virtudes, debido a la descomposición social y política que, según argumentos, el clientelismo denigrante  del PLD fomenta. De ahí que sus reclamos y exigencias devengan tan legítimos como el alegado deseo de los conmilitones del CP-PLD de continuar en el “guiso disciplinado”.

No tengo duda de que el tinglado marañoso de la nueva trama de los visionarios del CP persigue reciclar los artilugios que el histrionismo político  proporciona a los protagonistas del teatro para el disfrute pleno de las mieles del Poder, en la más inicua impunidad. Sin embargo, se me ocurre, porque, a veces, yo también pienso, que es aconsejable no descuidar la retaguardia, por si “los bandidos se devuelven”.

El Nacional

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