Es común encontrar personas que creen en apariciones de la virgen, estatuas que lloran, enfermos que encuentran sanación etc. Las historias de estos milagros han sido un pilar para el cristianismo.
Empero, el respaldo del Gobierno y de una parte de la población a las curas milagrosas del «millonario profeta nigeriano» T. B. Joshua, nos mueve a reflexionar sobre la necesidad de sacar la religión de las escuelas.
Durante la epidemia de sida, muchos aseguraban tener la cura, otros simplemente negaron la existencia del virus o lo atribuyeron a un castigo divino. Entre los más conocidos estaban: El brujo de Maizal y el hombre del bombillito. Actualmente, en el Reino Unido cursa una demanda contra la iglesia de T. B. Joshua, luego de que tres pacientes de sida se negaron a continuar con sus medicamentos para seguir las sanaciones de fe.
Balaguer y sus hermanas eran supersticiosos; mantenían una enana que se decía era un «galipote» además una bruja particular para oficiar junto a Kali Carlo, sesiones de espiritismo. Con la entusiasta mediación de Imbert Barrera y otros militares de alto rango, llegó Orbito, haciendo intervenciones quirúrgicas «a mano pelá». Operaba con tal destreza, que hasta mi amiga Nuria Piera testificó a favor de sus procedimientos.
A Waldo Suero que se prepare, pues ante cualquier provocación, el Gobierno sustituirá los hospitales por iglesias y nombrará profetas, pastores y sanadores, para resolver los problemas salud de la población. El efecto placebo en las crisis de sugestión individual o colectiva que describen los médicos para explicar el fenómeno, es una vulgar mentira, sin ningún asidero religioso. ¡Solo Dios sana!
Suelta la muleta y el bastón… y ponte a bailar el son. Fue lo que se apreció en este top show del Estadio Olímpico. Sin embargo, para los que creen en hombres alados, en serpientes que hablan o una virgen que tuvo un hijo, estas curas milagrosas no causan ningún asombro.
Los líderes de la llamada revolución educativa están «amemaos», parece les dieron a tomar «agua ungida» pues en lugar de promover una educación laica, -como propuso Hostos- están fomentando superchería barata.

