No todo se dice en política y no todo se calla, aunque si los momentos hay que saberlos manejar.
Los estrategas del Partido Revolucionario Moderno entienden que la forma de esa agrupación administrarse con respecto al oficialismo le ha rentadograndes dividendos políticos; ellos piensan que se la están comiendo y que sacan pingües beneficios a la contienda interna de los morados.
Nosotros entendemos que sí, que mientras menos hablen, menos yerran y con ello le sacan el mayor de los provechos, muy a pesar de la débil oposición que hacenal partido de gobierno.
Ante el sepulcral silencio exhibido el PRM tiene un sitial ganado ,aunque la doctora Milagros Ortiz, en estos días rompió el hielo al rociar agua caliente a los frutos que venía cosechando el opositor a las contradicciones y lucha interna de los peledeístas.
La doctora Ortiz Bosch se destapó arengando que había que escoger, por consenso y sin convención, a Luis Abinader lo que provocó la ira y momentáneamente desató los demonios en el seno de su organización.
Milagros, a partir de su gran olfato político, trató de acotejar y facilitar las cosas en su partido, pero se olvidó que forma parte del equipo Abinader.
A Milagros el tiro parece habérsele ido por la parte equivocada, porque de inmediato encontró la respuesta de los partidarios de Hipólito Mejía.
Lo que dijo Milagros debí decirlo yo u otra persona que nada tenga que ver con el proselitismo interno del PRM. El que no tenga hacha que amolar ni leña que atizar en el fogón le luce desde fuera cualquier pronunciamiento, pero no a doña Milagros.
Yo soy de los que dicen que a lo lejos se ve el triunfo de Luis Rodolfo Abinader en las primarias internas del PRM a celebrarse de manera cerrada el 6 de octubre, pero ello no debe ser motivo para pedir a un contrario a que se retire y de paso al más fuerte.

