La población dominicana sigue indefensa ante el desorden que persiste en el tránsito de vehículos. Ante la mirada indiferente de los agentes de tránsito, miles de vehículos públicos y privados circulan por calles y avenidas sin placa, con placa de exhibición vencida o de otros países. Otros circulan con placa que no les corresponde o colocada en lugares que obstaculizan la visibilidad de los números de la misma. Las autoridades establecieron que la numeración de las placas de las yipetas debe estar precedida de la letra G, de las camionetas de la letra I y de los carros de la letra A.
También es frecuente que los vehículos transiten sin las luces traseras o delanteras.
Esa realidad evidencia que los dominicanos viven en el país del sálvese quien pueda, del dejar hacer, dejar pasar, donde las leyes son letras muertas, que sólo se aplica al segmento de la población que carece de poder económico, político o social.
Esas graves y constantes violaciones a la Ley de Tránsito las cometen conductores de vehículos privados y públicos, incluyendo las guaguas de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA).
La situación pone en peligro la integridad física de automovilistas o peatones, que se ven impedidos de identificar a sus agresores cuando son atropellados, sus vehículos colisionan con el infractor o cuando son víctimas de atracos o robos.
Santa Ortiz narró que en diciembre de 2011 su hermano José fue atropellado por un vehículo cuando cruzaba la avenida 27 de Febrero.
El conductor del vehículo escapó sin ser identificado, dejando casi muerto a José en el pavimento.
Nadie pudo anotar la placa inexistente del vehículo, y la familia de José tuvo que cargar con los gastos de internamiento, medicinas y posterior entierro del accidentado, que murió pocos días después de la tragedia.
Tampoco su familia fue indemnizada por el seguro del vehículo y su familia quedó en total desamparo al faltarle el padre, que era el principal proveedor del hogar.
Casos como el de José se repiten con una frecuencia asombrosa en el territorio nacional, sin que nadie haga nada para revertir esa situación.
Pero además, son frecuentes los accidentes con motociclistas que transitan sin las luces traseras o delanteras. A veces, simplemente, se movilizan sin ninguna de las luces, mayormente los atracadores.
UN APUNTE
Acciones inmediatas
La población amerita de acciones inmediatas que corrijan las múltiples manifestaciones del desorden que caracteriza el tránsito en República Dominicana.
Como en otras áreas bajo el control del Estado, las medidas para enfrentar la situación son paños tibios momentáneos y circunstanciales, que nada resuelven.
En cada infracción a la Ley de Tránsito el único perdedor es el ciudadano que sufre daños, en la mayoría de los casos, irreversibles para la salud y la vida.

