Misión Imposible , llega ahora su cuarta entrega para el cine con un Protocolo Fantasma, que se ha crecido en su atractivo comercial, sin hacer mucho caso a los enfoques de la crítica especializada que, con toda la razón posible, ha presentado sus infaltables reparos a la producción que protagoniza Tom Cruice (Ethan Hunt ). Es una cinta comercialmente estructurada por su director Brad Bird, con toda la intención de atrapar la atención y el dinero presupuestado para el cine con que el público procura disipar los estertores de la vida real, aprovechando una acción trepidante, una edición de continúo en ascenso y sin da lugar a respiros.
Si lo que se quiere es entretenimiento audiovisualmente fuera de lo común y el vivir una experiencia audiovisual para desconectarse, la película a recomendar puede que sea esta Misión Imposible, que en su cuarta entrega sigue abatiendo records de ventas de taquillas tanto en el exterior como en las pantallas de los cines locales. Las filas de fin de semana ante la taquilla de cines, entre muchas otras, son las pruebas de la efectividad de la fórmula que ha hecho pie firme en el interés y el deseo de escapismo industrial en imágenes y sonidos estructurados justamente para eso.
Esta a Misión Imposible y su Protocolo Fntasma ha superado las justificadas críticas de los expertos sobre el rocambolismo hiperbólico de muchas de sus escenas de acción, que superan lo que es humanamente posible) y su guión, etiquetado como innecesariamente complejo. La película es una de las producciones de la temporada que se disputan el gusto de la gente, con un atractivo comercial y artístico de fuerza para quienes seguirán haciendo filas frente a la taquilla.
UN APUNTE
Combates
El héroe invisible de las escenas de acción es Rob Alonso, experimentado coreógrafo marcial y entrenador de combates, quien tomó cuatro meses trabajando con Tom Cruise, Jeremy Renner, Simon Pegg y Paula Patton) a fin de ponerlos en las condiciones de protagonizar las peleas.

