Existen momentos inolvidables en la vida, pues la felicidad es transitoria como el viento y solo aparece en horas y días. No soy hipócrita, sino pragmático, filosófico con venas de poeta, pacifista sin jamás ser cobarde, tratando de expresar la verdad, mis sentimientos y análisis diario de conciencia.
Por eso, me enaltece y acepté con orgullo y lágrimas el galardón de Embajador por la Paz, recibido en la culta Ciudad de Azua, el 2 de septiembre en la alcaldía municipal, en presencia de una delegación de españoles y dominicanos Ilustres. Así, legisladores, funcionarios diversos y una inmensa multitud de ciudadanos y ciudadanas, quienes aplaudían puestos de pie la entrega junto a otros merecedores de diversas distinciones.
El inmenso trofeo, en colores rojo, blanco, azul, amarillo y verde, con los escudos de las instituciones que me premiaron, a través de su representante en el país, entre otros, el prestigioso doctor César Regalado y la mediación del gran José Luis Ramírez, presidente de la Fundación por la Paz Azuana, dice así: La Federación por la Paz Universal y Federación Interreligiosa por la Paz Mundial reconocen como Embajador por la paz a aquellos individuos cuyas vidas ejemplifican el ideal de vivir por el bien de los demás, y quienes se dedican a prácticas que promueven valores morales universales, una sólida vida familiar, la cooperación interreligiosa, la armonía internacional, la renovación de las Naciones Unidas, medios de comunicación responsables, y el establecimiento de una cultura de paz, trascendiendo barreras raciales, nacionales, religiosas. Los Embajadores por la Paz contribuyen al cumplimiento de la esperanza de todas las eras, que es la de un mundo donde las dimensiones espirituales y materiales de la vida estén armonizadas. La Federación por la Paz Universal y la Federación Interreligiosa por la Paz Mundial se enorgullecen de reconocer como Embajador por la Paz al doctor Domingo Porfirio Rojas Nina.
Reitero mi gratitud de alma y corazón a estas dos geniales entidades internacionales con sede en Japón. y como escribo de momentos inolvidables, destacamos en septiembre, el Día de las Mercedes, Día Mundial de la Biblia, Día Internacional por la Paz, asistimos a los cumpleaños de Jean Carlos, universitario, hijo de la doctora Lucía Luciano y quien esto escribe, siendo agasajado en miami mi eterna y buena amiga Marisela Gómez Ruiz, a quien llamamos y congratulamos, y ese mismo día 20, festejó en grande su cumpleaños mi hermana espiritual Miriam Puello. Lució Miriam para la celebración un delicado vestuario. Parecía una reina.
El 25, celebró su onomástico, la gentil Yania Blanco. Parecía una princesa. El 29, Miguela, mi brillante secretaria celebró su natalicio, con atuendo de doncella primaveral.
A estas celebraciones, asistimos, familiares y amigos sinceros, entre tantos, Yuby, Merys, Tania, Miguela, Belkis, Doris (futura abogada), quica, la brillante profesora doña chave, Dannery, génesis y Luisito.
Momentos inolvidables son raíces del corazón y la vida. Bienaventuranza a todos los que festejaron fechas tan significativas. Dios les bendiga.

