Estebanía Ramírez, de 77 años, residente en Haina, muestra las heridas que le causó en el brazo izquierdo un gato de su propiedad afectado de rabia, que la mordió y que tuvo que ser sacrificado luego que mordiera a una niña de ocho años y a otras dos personas que acudieron en auxilio de la menor. El Nacional/Justo Maracallo.

