Semana

 Movimiento Renovador  UASD

<P> Movimiento Renovador  UASD</P>

La contradicción secundaria UASD-Gobierno fue interpretada por algunos líderes de izquierda como contradicción fundamental entre el Estado (representado por Balaguer) y la universidad (supuesta depositaria de las reservas para la revolución).

De ahí que ese liderazgo cegato conceptualizara  la academia no como entidad docente, investigativa y crítica al interior del sistema  y agente socializador superior del mismo, sino como trinchera político-militar  anti –sistémica.

Crasos errores conceptuales y estratégicos que acarrearía múltiples errores, políticos y tácticos, que a su vez se expresaron en cadenas de disparates en nombre de la revolución.

Esa mentalidad maniquea tomó cuerpo y se hizo sentido común en amplios sectores, por ello toda expresión de crítica al interior de la academia era desdeñaba y calificada de enemiga de la UASD, como lo demuestra las reacciones frente al Informe Richardson que llamaba a retomar el sendero institucional, académico, investigativo y al rendimiento de cuentas.

Cambios mundiales y nacionales

A pesar de las contundentes jornadas de protestas contra el despotismo balaguerista libradas desde los liceos y la universidad, dirigidas por la otrora combativa Federación de Estudiantes Dominicanos, FED, la creencia de que el perímetro de la UASD era trinchera política-militar, entrampó al movimiento contestatario en un luchismo carente de objetivos que impidió percatarse de los cambios mundiales, regionales y nacionales que dejó sin perspectivas revolucionarias a muchos que no pasaban de simples anti-balagueristas.

 El grado de composición orgánica del capitalismo dominicano creció y con él la sociedad cambió sin que el grueso de los partidos de izquierda y el movimiento estudiantil se percataran de ello. Más tarde los cambios en la URSS y el mundo terminaron de aislarlos.

En la medida que la contrarrevolución se consolidaba, por la ayuda material de Estados Unidos y los buenos precios de los rublos de exportación en el marco de un clima internacional favorable y los éxitos relativos en el logro de los objetivos  trazados, los grupos dominantes se ampliaron  en número y poder económico-social, a través de una gigantesca acumulación de capitales patrocinada por el Estado mediante  una práctica sistemática de la corrupción;   el Bloque Popular se desarticulaba, por la persecución a los movimientos obrero, de izquierda, estudiantil y popular por efecto del terrorismo estatal y la compra de dirigentes, apresamientos y encarcelaciones, deportaciones  y asesinatos.

Los sectores medios y la pequeña burguesía urbana fueron ganados mediante prebendas  y separados de los grupos populares, física y políticamente, a través de la creación de nuevas urbanizaciones en donde se les ofertaron viviendas y nuevos estilos de vida, diferenciándolos de las masas de Ciudad Nueva, San Carlos, Villa Francisca y otros barrios de tradiciones libertarias, lo que tuvo efecto demostrativo disolventes que estimuló las deserciones de las posturas contestatarias. Junto a ello creció la influencia de la masiva americanización de la cultura nacional y la victoria del estilo norteamericano de vida para los sectores dominantes.

El desmonte interno de la UASD

 Balaguer y la derecha cosechaban victoria tras victorias, mientras la Izquierda y el movimiento estudiantil perdían el rumbo histórico.

En ese contexto,  en medio del terrorismo oficial auspiciado por la alianza con el imperio, surgió la deserción de miles de jóvenes de las filas de izquierda y su cooptación paramilitar expresada en La Banda, lo que reflejaba su bajo nivel ideológico y político y apuntalaba la inconsistencia política de la oposición de izquierda al sistema.

El impacto de todo esto en la UASD tuvo carácter catastrófico: comenzó a desmembrarse las conquistas del Movimiento Renovador y del movimiento estudiantil, el gremialismo fue ganado por el clientelismo y connotados líderes estudiantiles y profesores se entregaron a sus antiguos persecutores como colaboradores eficientes. 

El burocratismo al interior de UASD fue tomando cuerpo y la calidad académica se vio menguada por el auge de la mediocridad.

La criticidad se fue agotando en la medida que sus agentes eran ganados para el sistema o quedaban aislados. Solo faltaba que surgiera un proceso de contrarreforma (disfrazado de reforma) al interior de la academia para insertarla totalmente en el sistema.

El proceso tardaría años  pues sus mentores son pacientes, los objetivos se dividieron por etapas y en algunas gestiones se han ido cumpliendo con el desmonte que avanza a pasos gigantescos. Los días del Movimiento Renovador quedaron atrás.

El Nacional

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