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Muere Charles Riviere Hérard, expresidente haitiano

Muere Charles Riviere Hérard, expresidente haitiano

Un 31 de agosto de 1850, muere Charles Riviere Hérard, militar y político haitiano. Nació en Puerto Príncipe el 16 de febrero de 1789.

Fue un presidente y oficial del ejército de Haití que luchó en contra de la declaración de Independencia dominicana de 1844. El día 10 de marzo de ese año, envió unos de 30 mil soldados a combatir en contra de los independentistas y el pueblo dominicano.

Luego de un mes sin ver los frutos de su invasión, Hérard fue forzado a retirarse a territorio haitiano pues la situación política de su país se deterioraba rápidamente. Ante esa situación, se disolvió en la hermana nación, el Parlamento y la Constitución haitiana.

A raíz de las elecciones municipales que se celebraron en la isla de Santo Domingo, en junio de 1843, los dominicanos rompen la alianza antiboyerista dominico-haitiana.

Los independentistas, (como se les conoce a los dominicanos de esa época que lucharon por su soberanía), ganaron esas elecciones y en medio del entusiasmo, se dedicaron a deponer a los comandantes militares haitianos en los pueblos del interior, en tanto que muchos hablaban abiertamente de que el próximo paso sería la separación de Haití.

La conspiración trinitaria fue denunciada a las autoridades de Puerto Príncipe por dominicanos afrancesados y pro-haitianos, convirtiendo en certidumbre un rumor que circulaba en aquella ciudad por lo menos desde marzo de ese año, coincidiendo con la caída de Boyer.

Las acusaciones de que existía una conspiración separatista en la parte del Este movieron al «Jefe de Ejecución de la Voluntad del Pueblo», Charles Hérard, a organizar una imponente fuerza militar para visitar la parte oriental de la isla y reprimir el movimiento independentista.

Los dominicanos conocen la rapidez con que Hérard detuvo el movimiento trinitario haciendo prisioneros a los líderes más visibles y enviándolos a Puerto Príncipe, mientras el jefe de los trinitarios, Juan Pablo Duarte, tenía que salir al exilio.

Para entonces, ya Hérard estaba perdiendo simpatías en la parte occidental de la isla y su ausencia creó un vacío de poder que fue aprovechado por el partido Boyerista para recomponer sus cuadros políticos, en desbandada desde marzo de ese año.

Los enemigos de Hérard lo acusaban públicamente de incapaz, vanidoso e ignorante.

Hérard mismo contribuyó a reforzar la oposición a su régimen durante su estadía en la parte dominicana, pues estando en Santo Domingo, el 27 de julio, lanzó una larga proclama dirigida a los «ciudadanos, hermanos y amigos» de la parte del Este en la cual los llamó a la unidad con Haití diciéndoles, entre otras muchas cosas, que «somos todos haitianos» y que debían volver a la unidad con Haití que los había liberado de «las cadenas de la esclavitud».

El ex presidente haitiano utilizó esa proclama para describir lo que serían los principios políticos de la nueva Constitución que el gobierno provisional planeaba redactar a través de una Asamblea Constituyente. Como esos principios estaban tan detallados, su proclama fue interpretada por la Oposición como un borrador del futuro texto constitucional, y los Boyeristas comenzaron a acusar a Hérard de tratar de imponerles autoritariamente una carta magna hecha unilateralmente sin esperar a que la Asamblea Constituyente estuviese reunida.

De manera que, a su regreso, Hérard encontró la capital del país en medio de un intenso revuelo político. El mismo reconoció, y así se lo confesó al cónsul francés en una ocasión, que su capacidad de maniobra se había estrechado visiblemente, pues hasta sus antiguos partidarios ahora estaban cambiando de opinión con respecto a él y lo acusaban de ser un dictador que no quería respetar la voluntad popular y que se resistía a aceptar las iniciativas «democráticas» de los llamados comités municipales, particularmente, el de Puerto Príncipe.

El Nacional

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