El niño Jonathan Pimentel Gil, de 9 años, trataba de coger una mandarina en el patio de una vecina, cuando murió electrocutado el pasado martes, al tocar una cerca de alambres y zinc en la comunidad de Quita Sueño, en Haina.
Así lo explicaron familiares y vecinos del menor en el sector El Kilombo, de Rincón Alto, en Quita Sueño, donde ocurrió la tragedia.
El menor era hijo del carpintero Johnny Pimentel Tejada, de 39 años; y de Oneida Gil, de 34, padres de otra niña sordomuda de 11 años y de una menor de cinco.
Familiares de Jonathan dijeron que él y dos vecinitos de 13 y 14 años fueron hasta la casa de Ana, una vecina que vive 50 metros más arriba, para coger mandarinas de un árbol en el patio de la casa de la señora.
Relataron que los dos amigos de Jonathan le advirtieron que no entrara al patio de la casa, porque la dueña le había colocado electricidad a una cerca de diez cuerdas de alambres, para que nadie penetrara a la casa a robar.
Agregaron que el menor insistió en penetrar, pero por debajo de una plancha de zinc colocada en la puerta trasera de la casa.
Dijeron que cuando Jonathan se arrastró por el suelo para pasar por debajo del zinc se dio cuenta que la cerca estaba electrificada.
El pudo salir y la corriente eléctrica aumentó causándole la muerte inmediatamente, dijo un primo del padre del menor.
Dijo que de nada valieron los esfuerzos de vecinos y familiares por reanimarlo, debido a que había fallecido a causa del impacto de la corriente eléctrica.
El niño fue sepultado este miércoles en el cementerio de Quita Sueño, a poca distancia del lugar de la tragedia.
La propietaria de la vivienda, conocida sólo como Ana, se entregó a la Policía de San Cristóbal, varias horas después de ocurrida la tragedia.
Se informó que hoy será trasladada a Haina donde el fiscal la presentará en un juzgado de la instrucción para un juicio preliminar.
Vecinos del Kilombo dijeron que la propietaria de la vivienda es madre de varios hijos y abuelas de más de seis menores que también viven en el sector.
Revelaron que Ana constantemente se quejaba de que algunos niños se introducían en el patio de su casa y estropeaban las plantas y tumbaban las mandarinas sin permiso.
Estoy cansada de esos muchachos, habría dicho la mujer, quien deseaba que los padres de los menores intervinieran para que no les permitieran penetar a su casa.
Aseguraron además que desconocidos habían robado en varias ocasiones en casa de la señora sin que nadie pudiera identificar a los ladrones.
Periodistas de El Nacional observaron que de la vivienda salía un cable eléctrico que conectaba directamente con la planta de mandarina, y con la cerca de diez cuerdas de alambre.
Se dijo que esa práctica está prohibida.
Vecinos critican
Vecinos del sector El Kilombo, de Rincón Alto, en Quita Sueño, en Haina, criticaron que la señora haya colocado electricidad a la cerca de su casa.
Dijeron que es lamentable la tragedia ocurrida el martes.

