Es evidente que, en las últimas décadas, la mujer dominicana muestra mayor capacidad de superación que el hombre. Ahí están las aulas universitarias: por cada varón hay dos y tres hembras. Y en todas las promociones los lauros académicos corresponden, con excepciones contadas, a las alumnas.
Pero ¿las autoridades gubernamentales presentes han valorado el esfuerzo y la preparación de la mujer dominicana? ¡No señor! Deténgase usted a calcular los porcentajes de mujeres que hay en las bancadas peledeístas, en los ministerios, en las direcciones generales y ejecutivas, en las administraciones y gobernaciones.
¿Y por qué? Por la sencilla razón de que el gobierno no ofrece oportunidades a las mujeres, no valora su esfuerzo, ni cree en ellas, pese a que están mejor preparadas y son más sinceras y serias. Hasta en el amor son más leales y entregadas. El amor es el olvido del yo, dice Henri Fréderic.
La propia Constitución es discriminatoria hacia la mujer. El artículo 37 dice: El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte ¡Es un texto criminal! Obliga a parir a una mujer violada (aunque sea de su abuelo), pese a las implicaciones traumáticas; una mujer, cuyo embarazo pone en peligro su vida, está condenada a morir, porque así lo decidieron Leonel Y Margarita.
No veo razones para que ninguna mujer dominicana, salvo Alejandrina, josefina, Ligia y otras damas que están pegadas de la teta, sufraguen por el PLD, el negador y sepulturero de las oportunidades y derechos de las mujeres dominicanas.
Es la mujer que vive en carne propia la inflación de los productos de la canasta familiar y mayor víctima de la violencia, ante la indiferencia de las autoridades, que ahora procuran su voto, comprando su conciencia con canastillas y cosas materiales que pertenecen al pueblo.
Fue el PRD que aprobó el 33% de los cargos legislativos y municipales para las mujeres y ahora lo llevaría al 50%. Esa misma proporción se aplicará para los cargos públicos. Exhorto a las mujeres dominicanas a votar por Hipólito y Luis, por un mejor país, pero para todos.

