La pobreza social en la República Dominicana ronda el 50%, conforme a investigaciones de organismos internacionales. Está fuera de discusión que este flagelo se combate con educación y creación de fuentes de empleo.
La pobreza no se combate convirtiendo en mendigo a la gente, donando cosas que, por demás, pertenecen al Estado.
Esta es una aberrante práctica de clientelismo político, dirigida a levantar la candidatura vicepresidencial oficialista.
Margarita Cedeño justificó la violación a la Ley de Educación, en torno al 4% del PIB que corresponde al sector. Y nunca ha condenado a los funcionarios que extorsionan y cobran comisiones a inversionistas extranjeros que vienen a levantar empresas que generan empleos.
Además, ¿cuándo se le ha conocido como defensora de los derechos de la mujer?
Nunca se le vio frente al Congreso en momentos en que se discutía el tema del aborto, el cual se justifica, en la mayoría de los países, por razones terapéuticas o en embarazo por violación sexual, los cuales se producen hasta en miembros de una misma familia.
Me inscribo entre los que justifican la relación sexual entre hombre y mujer, pero en todas las sociedades civilizadas se respeta el derecho de los homosexuales y lesbianas.
No se concibe la forma en que Cedeño arremetió en contra de estas personas, en presencia del propio cardenal.
Y, con las dificultades que atraviesan las humildes mujeres con el presupuesto de la canasta familiar, no pueden sentirse representadas por esta señora, que, además, nada ha hecho para reducir los feminicidios.
Es oportuno el momento para que las entidades feministas se pronuncien.

