A quien no le preocupe el qué dirán, que tire la primera piedra A todos nos preocupa la opinión de otros, y es que, como seres humanos, queremos agradar y ser buen ejemplo para los demás.
Pero cuando esta preocupación se vuelve obsesiva, permites que otros te controlen y empiezas a vivir del qué dirán. Las personas más vulnerables a caer en este estilo de vida son aquellos indecisos a quienes les cuesta tomar una decisión por miedo a equivocarse y ser juzgados, y los complacientes crónicos que le dicen sí a todo el mundo por tal de no ser criticados.
Si la opinión de otros se roba tu paz mental, sigue estos consejos que te ayudarán a deshacerte de esa carga.
1. Deja de juzgar a otros: Mientras menos juzgues a los demás, menos te juzgarás a ti mismo. Por ejemplo, si visitas a una amiga y criticas el desorden en su hogar, seguramente cuando alguien te visite pensarás que te juzgan igual que tú lo haces.
2. Tu vida no es tan importante: Por naturaleza, estamos programados para que nos importe nuestra propia vida más que la de cualquiera. Si piensas que otros están tan pendientes a lo que haces o dices, es hora de que te des cuenta que tu vida no es tan importante para ellos. Por ejemplo, si dices: Me gustaría convivir con mi novio antes de casarme, pero me preocupa lo que va a decir la gente. Te aseguro que la gente simplemente dirá: Fulanita se fue a vivir con el novio, y después de esta declaración continuarán su propia vida sin importarles tu relación, tus problemas o estado civil.
3. No eres monedita de oro: Ni tan siquiera El Papa que es tan respetado y adorado por la humanidad, aun él, tiene gente que dice: Ese Papa me cae gordo. Por más que te esfuerces por complacer a todos, jamás conseguirás caerle bien a todo el mundo.
Deja de preocuparte por el qué dirán. Siempre habrá quien te critique, pero recuerda que quien te juzgue no le importas y a quien le importes no te juzgará.
